1º BACH Hª del Mundo Contemporáneo

La revolución de 1905

Se puede considerar que el proceso revolucionario en Rusia tiene dos partes que se superponen una a la otra. Una primera fase va de 1905 a 1917, en la que se desarrolla una revolución burguesa, y la revolución de 1917 en la que tiene lugar una revolución socialista.
El imperialismo ruso había conseguido controlar un inmenso territorio terrestre y unificado. Pero en ese territorio había profundas tensiones nacionalistas y separatistas, como las que afectaban a gran parte de Asia o a los países bálticos. Además, en el Asia oriental chocaba con el imperialismo japonés. Rusia buscaba una salida al mar permanente, tanto por el mar Negro como por el Pacífico. El Báltico era una salida que sólo estaba operativa en primavera y verano.
La mayor parte del país era de economía agrícola y feudal, aunque en 1861 se había producido la liberación de los siervos de la gleba. Pero Rusia no es un país totalmente desindustrializado. La industrialización llegó a Rusia de la mano del Estado a mediados del siglo XIX y se concentró en las actividades más estratégicas, como la minería, los transportes y la industria militar. La gran depresión supondrá la caída de los precios industriales, y provocará una crisis que hizo que los más pobres se quedaran en situación de subsistencia.


En 1904 el imperialismo ruso choca con el japonés en el Asia oriental y el Pacífico, y comienza una guerra desastrosa para Rusia, es la primera vez que una potencia occidental pierde una guerra frente a un país que no es europeo. La crisis política que produce la derrota en la guerra ruso-japonesa hace caer el absolutismo y propicia el auge de la burguesía liberal en 1905.
La revolución de 1905 supone, además, del acceso al poder de los liberales, y la creación de la Duma, que toma como labor prioritaria llevar las reformas liberales al país.
Estas reformas deberían terminar con la democracia parlamentaria, a través de una monarquía constitucional, o de una república.
Para los marxistas la de 1905 fue una revolución burguesa que no llegó a cuajar definitivamente al no convertir la Duma en una asamblea constituyente, pero que tuvo la virtud de contar con una amplia participación obrera, lo que se considerará como un ensayo general de la revolución de 1917.
Las fuerzas presentes
La nobleza es una clase social en declive ante el ascenso de la burguesía, y el proletariado, aunque continúa teniendo un importante papel en la política del país.
La burguesía es liberal. Es la fuerza económica dominante. Son apoyados por la antigua nobleza terrateniente y por los profesionales liberales, así como por la intelligentsia . Dominan la vida política desde mediados del 1890 y contra ellos van dirigidas las huelgas y las revueltas campesinas. Controlan los zemstvos, grupos de representación territorial y las agrupaciones profesionales. En 1896 el zemstvo de Moscú pide a Nicolás II una constitución de carácter liberal, cosa que fue denegada. La negativa del zar de conceder la constitución provocó la convocatoria del primer Congreso Nacional. En 1905 serán los protagonistas y convocarán, desde el Congreso Nacional, una asamblea constituyente. Los liberales son los únicos con capacidad para crear un partido al estilo occidental: fundarán la Unión de la Liberación que será el antecedente del partido KD, el cual será el principal partido entorno al que se aglutinen los liberales. También será el partido que exija las reformas liberales para el país.
Los obreros proletarios son un grupo de reciente aparición en la sociedad rusa. Está formado por personas salidas del campo, en un éxodo rural que tiene lugar tras la liberación de los siervos, para trabajar en la naciente industria rusa. Es un grupo muy inestable, y cada día más radicalizado, hasta llegar a hacerse comunista o anarquista. Sostiene numerosas reivindicaciones sindicales, que piden por medio de huelgas, y con cierta violencia. Sin embargo, los partidos revolucionarios apenas tienen entre ellos infraestructura ni influencia.
Los campesinos son la clase social más empobrecida. Sobre todo tras la liberación de los siervos en 1861. Es un sector muy radicalizado, y objeto de todos los abusos de las clases privilegiadas. Ellos tienden hacia el anarquismo, ya que controlan la tierra, que en última instancia es la que produce los alimentos. Tras la liberación de los siervos se permite el rescate de la tierra que trabajan los campesinos, pero ellos no tienen los capitales necesarios para comprar sus explotaciones, lo que resulta demasiado gravoso para sus haciendas. No obstante, hay una clase media campesina que sí puede rescatar las tierras, y ellos constituyen una cierta burguesía terrateniente y rural. Pero no son ni mucho menos los grandes terratenientes del país, que siguen estando en manos de la aristocracia y cierta burguesía urbana.
Otra parte de la sociedad a tener en cuenta es el de los estudiantes. También son un sector nuevo. Son herederos de la intelligentsia, una minoría ilustrada y muy activa políticamente, siempre dispuesta a la acción directa. Tienen una inclinación intelectual de oposición al régimen, que traducen en acciones violentas concretas. Los estudiantes, a pesar de ser una clase nueva, y no tener tradición cultural muy antigua, son muy numerosos. En realidad se nutren, sobre todo, de obreros especializados, que estudian ante la necesidad de tener en la industria obreros cualificados, por lo que comparten las inquietudes de los obreros industriales.
En 1914 Rusia vive en una situación de crisis generalizada en todos los sectores de su economía: agricultura, industria y para colmo la guerra con Japón, una guerra que perderá en 1905. La derrota de 1905 desencadenará el proceso revolucionario que llevará a la burguesía al poder.

Las revoluciones burguesas

Antes de la revolución socialista de 1917 hubo un intento de revolución burguesa que pretendía terminar con el absolutismo de los zares.
1905
En 1905, tras la derrota rusa ante Japón, el partido Unión de Liberación o KD, pide una asamblea constituyente y una constitución liberal para el país. Las huelgas se generalizan en San Petersburgo, Sebastopol, Odesa y en el Ejército, como en el caso del acorazado Potemkín. La burguesía quiere tomar el poder para solucionar la crisis adoptando medidas liberales.
En octubre la huelga es generalizada. El proceso revolucionario comienza el 9 de enero con el llamado domingo sangriento, en el que las masas populares, al frente de la cual estaba el cura ortodoxo, pope, Gapon; en una manifestación, en la que se pretendía hacer llegar al zar un manifiesto, fueron masivamente asesinados. Este golpe convence a los liberales de que no es posible una concesión del régimen para conseguir sus objetivos, sino que habrá que tomarlas por la fuerza. El partido KD imita los pasos de la Revolución francesa y convocan la Duma para convertirla en un parlamento e imponer al zar sus exigencias. Sin embargo, nunca se atacó directamente al zar, aún se creía en su benevolencia. Además, la constitución que deseaban era de estilo prusiano, en la que el rey tendría amplios poderes gubernamentales, como el control militar o la aprobación de las leyes que la Duma le presentase.
El paladín de esta situación fue Serguéi Vite, que fue el primer ministro del zar, ante la Duma.
1906
En 1906 Serguéi Vite pretende recortar las competencias de la Duma y suspender la constitución recientemente aprobada. La presión social había disminuido, y el zar pretende recuperar sus poderes absolutos. La monarquía tiene derecho de veto en la Duma, lo que la hace virtualmente ineficaz. Por fin la Duma no se conforma como asamblea constituyente y se disuelve ante la ineficacia de sus reivindicaciones.


1906-1911
Inmediatamente se crea una nueva Duma. La que se funda es mucho más débil que la primera, pero hay que dar apariencia de liberalidad y evitar las revueltas. De esta Duma se hace cargo Piotr Stolipin, que no es más que un títere en manos del zar.
Mientras tanto, la industrialización prosigue, y el proletariado aumenta, al tiempo que se radicaliza y va participando más en el proceso revolucionario. Las condiciones en las que viven son miserables, y esto les hace un agente revolucionario muy activo. La radicalización popular aumenta, pero al mismo tiempo aparecen las primeras disensiones: entre los mencheviques o minoritarios y los bolcheviques o mayoritarios, sobre quién debe llevar el peso de la revolución, si un partido de pocos miembros ilustrados o un partido muy numeroso con gran capacidad de acción.
1914
En 1914 comienza la Gran Guerra, lo que supone un duro golpe para el socialismo en todo el mundo, ya que es internacionalista. La guerra simboliza el triunfo definitivo de la burguesía en todo el mundo. Es el momento de su mayor poder, hasta la fecha, tanto en lo económico como en lo político. Las monarquías absolutas van a desaparecer, y no conseguirán una transición a la prusiana, es decir, una alianza entre la monarquía y la burguesía.
En 1914 la revolución burguesa en Rusia había fracasado. Ante el peligro que suponían las radicalizaciones obreristas la burguesía se refugiaba en torno al zar. No se quieren arriesgar a una etapa socialista en su proceso revolucionario. Pero la monarquía se enfrenta a la burguesía intentando abolir la constitución.
Rusia entra en la primera guerra mundial, despertando así los sentimientos nacionalistas de la población, aunque dentro del país hay una tímida oposición a la entrada de Rusia en la guerra. Lo cierto es que se apagan los ímpetus revolucionarios. Tan solo los comunistas y los anarquistas se quedan como fuerzas revolucionarias, dentro de Rusia.
La guerra es una carga muy onerosa para el Estado, tanto en vidas humanas como económicamente, ya que se desencadena una crisis por el bloqueo turco y la falta de comercio, tanto con el exterior como con el interior. Esta es una guerra que se pierde poco a poco, y en la que cada vez la oposición es mayor, hasta alcanzar incluso al propio Ejército.

La revolución de 1917

La revolución de 1917 se caracteriza por haber sido un proceso extraordinariamente rápido: en ocho meses estaba resuelta. No fue una revolución marxista, sino que se hizo marxista con el curso de los acontecimientos; al controlar el poder los comunistas. En un principio, los dirigentes políticos fueron de muy heterogénea procedencia, aunque principalmente serían obreros. La izquierda rusa quiere la paz. No quiere intervenir en la guerra imperialista, ni luchar en favor de la burguesía. La guerra mundial es algo que no les afecta, pero en la que se ven obligados a luchar, contra su voluntad. El poder, durante la revolución, lo tomarán los soviets, que son un poder autogestionario del pueblo en el que se practica la democracia directa. Aunque en un principio no son capaces de gobernar, siempre tuvieron el control de la calle.
Esta será una revolución diferente a las conocidas hasta ahora, puesto que en ella no participa la burguesía, por lo que se crea un doble poder, el del gobierno provisional y el de los soviets. Cuando Lenin accede a dirigir la revolución reclamará todo el poder para los soviets, con el fin de terminar con ese doble poder y llevar adelante la revolución. Era necesario, para hacer triunfar la revolución, que se superase la anarquía de los primeros momentos. Lenin, durante la revolución, hará una elaboración teórica del proceso revolucionario, comparando los acontecimientos que él está viviendo con los de la Revolución francesa. Entre las prioridades que se marcará estarán las de controlar la industria y la agricultura.
A pesar del breve tiempo en el que se desarrolla el proceso revolucionario se distinguen cuatro etapas: la revolución de febrero, el socialismo moderado, la derecha de Kornílov y de los kadetes, y la revolución de octubre.

La revolución de febrero

La revolución se inicia en febrero de 1917, en San Petersburgo, con una huelga general organizada por los soviets, consejos de obreros, contra el gobierno liberal. En San Petersburgo se asalta el Palacio de Invierno, lo que supone la caída de los zares.
La Duma está controlada por los liberales con Miliákov y Gúchkov a la cabeza. Son, tras la caída del zar, el gobierno legítimo. Pretenden mantener sus compromisos internacionales y continuar la guerra, ganarla, y una vez pasado el peligro interior, proteger la democracia. Sin embargo, la Duma durará dos meses más, y sin ningún poder real.
La vida en San Petersburgo se organiza en torno a los soviets, que son los que tienen el poder en la calle, y los que toman las decisiones políticas que se llevan a cabo.

El socialismo moderado

Tras la formación de un gobierno provisional, que durará cuatro meses, aparece un socialismo moderado que está presidido por Alexánder Kerenski y los mencheviques.
Este gobierno pretende continuar la guerra. No desea preocupar a las democracias occidentales. Quieren proteger la democracia recién adquirida. Pero su gobierno presenta una gran debilidad militar, lo que unido a la pretensión de continuar la guerra genera un descontento entre las clases populares y en los soviets. Este es un gobierno en precario y la crisis continúa, pues no son capaces de hacer funcionar la democracia parlamentaria.

La derecha de Kornílov y los kadetes

La situación en el verano de 1917 es caótica. La Duma pretende gobernar, pero no tiene ningún poder real. En la calle la situación está dominada por los soviets.
En este momento hay posibilidades de contrarrevolución. Kerenski continúa en el Palacio de Invierno, pero la Duma está controlada por la derecha, que capitanea Larv Kornílov. Todo esto, unido a la situación de la calle dominada por los soviets, genera, en agosto, un vacío real de poder. El Ejército, en el frente, no sabe a quien obedecer.

La revolución de octubre

Los alemanes desean cerrar el frente del este, por lo que facilitan el viaje de Lenin desde Suiza a Rusia, con el compromiso de hacer triunfar la revolución y firmar la paz. De esta manera, Lenin llega a Petrogrado, y se pone al frente de la revolución, reclamando que todo el poder pase a manos de los soviets, y que, por lo tanto, se supriman la Duma y la Presidencia en el Palacio de Invierno.
Con la consigna de «todo el poder para los soviets» los comunistas toman el poder el 5 de octubre, dando así el impulso definitivo a la revolución. El pueblo se ha hecho con el poder de la mano de los comunistas.
El triunfo de la revolución no comienza con buenos presagios. La economía del país está en crisis absoluta. La industria está paralizada, los mercados desabastecidos, hace tiempo que no se recogen las cosechas y que los productos del campo no llegan a las ciudades. La inflación es galopante y los transportes no funcionan. La economía se derrumba.
En marzo de 1918 se pone fin a la guerra con Alemania, que era uno de los objetivos de los revolucionarios. Las condiciones de la paz son onerosas para el naciente Estado, que pierde gran parte del territorio europeo en la firma de la paz de Brest-Litov.
Esta cesión de territorios no importaba demasiado a Lenin ya que espera que tras el triunfo de la revolución en Rusia esta triunfe en Alemania, y los territorios cedidos también tendrán la oportunidad de hacer la revolución.

Pero el naciente Estado no sólo se enfrenta a una crisis económica y a una paz onerosa; nada más conquistar el poder se genera una guerra civil entre quienes no aceptan el triunfo de la revolución y los nuevos dueños del país.


Revolución Rusa

Cada mejora de los métodos de producción, cada concentración de la propiedad (...), parece reforzar la tendencia a la expansión imperialista. En la medida en que una nación tras otra entran en la era de las maquinarias y adoptan los métodos industriales más avanzados, es más difícil para sus empresarios, comerciantes y financieros colocar sus reservas económicas, y progresivamente se ven tentados a aprovechar sus gobiernos para conquistar con fines particulares países lejanos y subdesarrollados a través de la anexión y del protectorado (...).

Este estado de la cuestión en la economía es la raíz del imperialismo. Si los consumidores de este país pudieran elevar tanto su nivel de consumo que fueran capaces de avanzar a la par que las fuerzas de producción, no habría ningún excedente de mercancías y capital capaz de exigir del imperialismo el descubrimiento de nuevos mercados (...).

El imperialismo es el esfuerzo de los grandes dueños de la industria para facilitar la salida de su excedente de riqueza, buscando vender o colocar en el extranjero las mercancías o los capitales que el mercado interior no puede absorber.

No es el crecimiento industrial el que anhela la apertura de nuevos mercados y de nuevas regiones para invertir, sino la deficiente distribución del poder adquisitivo la que impide la absorción de mercancías y capital dentro del país.

El imperialismo es el fruto de esa falsa política económica, y el remedio es la reforma social.

 

J. Hobson, El Imperialismo, 1902


Si tuviéramos que dar una breve definición de imperialismo habríamos de decir que se trata de la fase monopolista del capitalismo... Pero una definición completa tendría que abarcar los cincos rasgos esenciales siguientes:

1) La concentración de la producción y del capital desarrollada hasta tal punto que es capaz de crear monopolios de una influencia decisiva en la vida económica.

2) La fusión del capital bancario con el capital industrial, y la creación, sobre la base de este capital financiero, de una oligarquía financiera

3) La exportación de capital, que se distingue de la exportación de mercancías, pasa a ser particularmente importante

4) La formación de monopolios capitalistas internacionales que se reparten entre ellos el mundo

5) La culminación del proceso de división territorial del mundo entero entre las grandes potencias capitalistas.

Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo

La política colonial se impone en primer lugar en las naciones que deben recurrir a la emigración, ya por ser pobre su población, ya por ser excesiva. Pero también se impone en las que tienen o bien superabundancia de capitales o bien un excedente de productos; ésta es la forma moderna actual más extendida y fecunda. Francia, que siempre ha estado sobrante de capitales y ha exportado cantidades considerables de él al extranjero... tiene particular interés en considerar la cuestión colonial bajo este punto de vista... Pero hay otro aspecto de esta cuestión mucho más importantes: la cuestión colonial es, para países como el nuestro dedicados, por la naturaleza misma de su industria, a una gran exportación, el problema mismo de los mercados. Allí donde se tenga predominio político, se tendrá también predominio de los productos, predominio económico.

Jules Ferry

Creo que las superioridades más normales y más aceptadas de los ingleses son éstas: en primer lugar, que tienen un dominio superior sobre los poderes de la naturaleza en su conjunto... En segundo lugar {...}los ingleses no sólo poseen mejores máquinas, sino que ellos mismos son mejores máquinas... En tercer lugar, que el hombre civilizado no sólo tiene mayores poderes sobre la naturaleza, sino que sabe cómo usarlos mejor... Es natural que siempre habrá gente como aquel anciano salvaje que regresa a su tribu salvaje y les dice que ha intentado la civilización durante 40 años, y no valía la pena. Sin embargo, no debemos tener en cuenta las ideas equivocadas de hombres mal formados y de razas deprimidas.

Walter Bagehot, 1869

El nuevo imperio alemán se ha impuesto grandes misiones en ultramar...

La misión que el antiguo imperio romano germánico no pudo cumplir, el imperio alemán está en condición de hacerlo. Lo que convierte eso en posible es nuestro ejercito...

Atesorad vuestra antiguas virtudes prusianas, mostraos como cristianos soportando alegremente los sufrimientos... Debéis combatir contra un enemigo astuto, fuerte, bien armado, cruel. Cuando lo tengáis próximo, tened en cuenta que no hará gracia alguna, no querrá prisioneros. Utilizad vuestras armas de modo que por un milenio no haya un chino que ose mirar a un alemán con desdén.

Discurso del Kaiser, 1900

El Coronel Colvile me había dado instrucciones para que ultimara un acuerdo con Kavalli, en virtud del cual tendría que acogerse a la protección de Gran Bretaña. Lo que tenía yo, en realidad, era un montón de tratados impresos, que tenía que hacer firmar al mayor número de personas posibles. La firma en cuestión es una simpática farsa, que ha de obligar a los gobiernos extranjeros, y equivale a imponer la ocupación. El modus operandi es, más o menos, el siguiente: de repente aparece en la aldea de indígenas un europeo sucio y andrajoso, que en cualquier país civilizado correría el riesgo de ser detenido por la policía por vagabundeo. Los nativos echan a correr asustados, el europeo les grita que vuelvan y les muestra al mismo tiempo unos cuantos abalorios, que no valdrían más de un chelín. Después de algún tiempo un indígena más valiente que el resto se presenta ante el blanco. Este le regala un hilo con abalorios y le dice que si viene el cacique les dará muchos más. En último término la avaricia puede mucho más que el temor y el cacique viene y recibe sus regalos. El intérprete hace como si explicara el tratado al jefe. Este no se entera ni de una palabra, pero se muestra complacido porque le acaban de dar otro regalo de abalorios. El cacique y el intérprete trazan sendas marcas en el tratado impreso, el vagabundo, que afirma ser representante de un gran imperio, firma con su nombre. El jefe se queda con el papel, pero muestra indecisión porque toda la ceremonia le parece una escena nueva y, por consiguiente, peligrosa de brujería. El barco se va, y el nuevo aliado y protegido de Inglaterra o Francia echa inmediatamente el tratado al fuego.

Murray, Experiencias personales en Egipto y Unyoro

 

Art 6. Todas las potencias que ejerzan derechos de soberanía o influencia en los mencionados territorios se comprometen a velar por la conservación de las poblaciones indígenas y por la mejora de las condiciones morales y materiales de existencia, así como contribuir a la supresión de la esclavitud y sobre todo a la de la trata de negros {...} Los misioneros cristianos, los sabios y los exploradores, así como sus escoltas, bienes y colecciones serán igualmente objeto de una protección especial. La libertad de conciencia y la tolerancia religiosa quedan expresamente garantizadas, tanto a los indígenas como a los nacionales y a los extranjeros {...}

Art 12. En caso de que surgiera un disentimiento grave entre Potencias firmantes de la presente Acta o Potencias que en lo sucesivo prestasen su adhesión a la misma, con motivo o dentro de los límites de los territorios mencionados en el art. 1, y colocados en régimen de libertad comercial, tales Potencias se comprometen a recurrir a la mediación de una o varias Potencias amigas, antes de recurrir a las armas. Las mismas Potencias se reservan, en el caso apuntado, la facultad de recurrir al procedimiento de arbitraje.{...}

Art. 34. Toda potencia que en lo sucesivo tome posesión de un territorio situado en la costa del Continente africano pero fuera de sus posesiones actuales, o que no poseyendo ninguno hasta entonces, llegase a adquirirlo, así como toda potencia que se haga cargo en aquella de un protectorado, acompañarán el Acta respectiva de una notificación dirigidas a las restantes potencias firmantes de la presente Acta, con objeto de ponerlas en condiciones de hacer valer sus reclamaciones si hubiera lugar a ellas.

Art. 35. Las Potencias firmantes de la presente Acta reconocen la obligación de asegurar en los territorios ocupados por ellas en las costas del Continente africano, la existencia de una autoridad suficiente para hacer respetar los derechos adquiridos y, llegado el caso, la libertad de comercio y de tránsito en las condiciones en que fuese estipulada.”

 

Acta general de la Conferencia de Berlín, 26 de febrero de 1885

Las riquezas de China son empleadas en beneficio de los bárbaros. ¿Con qué derecho utilizan la droga venenosa para perjudicar al pueblo chino? lncluso si los bárbaros no desearan expresamente perjudicarnos, en su extremo afán de ganancias no se preocupan por el daño que causan al prójimo. Nos preguntamos: ¿dónde está vuestra conciencia? Tengo entendido que en vuestro país está muy estrictamente prohibido el uso del opio; ello se debe a que comprendéis el daño que causa. Si no permitís que el opio cause males en vuestro propio país, ¡menos aún debéis exportarlo en detrimento de otros países, en detrimento de China! Entre todos los productos que China exporta al extranjero, no existe uno solo que no sea beneficioso para la gente. (...) Nuestra Corte Celeste permite la exportación ilimitada de té, de seda y de otras mercancías y permite el envío a todas partes de estos productos sin la menor restricción.

Carta del emperador Un Zexu a la reina Victoria durante la guerra del Opio (1839)

Si se analizan, en efecto, los elementos que comporta lo que se denomina nuestra política indígena, por ejemplo, la asistencia médica y la educación, se aprecia la interpretación esencialmente utilitaria de cada uno de ellos. En todos, yuxtaposición estrecha de nuestro interés y nuestro deber...

En primer lugar, la asistencia sanitaria, es decir, la conservación de la raza, es nuestro deber más importante preservar las poblaciones que gobernamos y asegurar su salud, higiene...; es la clave del edificio económico que hay que construir... Necesidad en una

palabra, de conservar y aumentar el capital humano para conseguir que trabajen y fructifiquen el capital monetario...

Instruir a los indígenas es, ciertamente, nuestro deber, es una obligación imperiosa que nos crea las responsabilidades de la soberanía de cara a las poblaciones autóctonas cuya tutela tenemos. Pero este deber fundamental concuerda con creces con nuestros intereses económicos, militares y políticos más eminentes.

Sin embargo, hay un principio válido en todo lugar, que debe constituir la base común y fundamental de la obra escolar de las colonias y es que la enseñanza a los indígenas en lengua francesa, debe tener ante todo carácter práctico y realista... Es necesario encarar, primeramente la utilidad económica de la instrucción de la masa.

A. Sarraut, ministro de colonias, La puesta en valor de las colonias francesas

   
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