Literatura Latina

"Pero la mayor parte de los nobles derramarán incienso de su naveta1 silenciosamente: No a todos es dado el levantar murmullos y humildes susurros en los templos y vivir diciendo en voz alta, para que lo oiga el extraño; pero en su corazón y entre dientes murmura: '¡Oh, si diera las boqueadas mi tío paterno, qué hermoso funeral!' y '¡Oh, si, con el favor de Hércules2, me sonara a mí bajo el rastrillo una tinaja llena de plata' o bien 'Ojalá pueda yo quitar de en medio al pupilo, al que yo sucedo como heredero más próximo, pues tiene sarna y está hinchado por la amarga bilis. ¡Nerio ya es la tercera mujer que entierra!' ¿Para pedir esto con santidad por la mañana metes la cabeza dos o tres veces en el Tíber y purificas en el río las faltas de la noche?" [sátira II].

"Tú deseas lograr un patrimonio sacrificando un buey, y pides el favor de Mercurio3 con las fibras4: 'Concédeme el dar prosperidad a mi casa, dame rebaños y cría a las ovejas'. ¿De qué forma, insensato, si en el fuego se te están derritiendo las entrañas de tantas novillas. Y, sin embargo, él está empeñado en vencer a fuerza de víctimas y de gruesas tortas exquisitas: 'Ya me prosperará el campo, ya me crecerá el rebaño. ¡Ya se me concederá, ya, ya!' Hasta que decepcionado y sin esperanza algunas, suspira el último céntimo en el fondo del arca" [sátira II].

Confesión a su amigoAnneo Cornuto, su preceptor en el estudio de la filosofía, de su verdadera amistad
"Yo, a decir verdad, no pretendo dar paso al humo5 para que mis páginas se hinchen con lúgubres tonterías. Hablamos en secreto: a ti, ahora, querido Cornuto, te doy a escudriñar mi corazón, por voluntad de la Musa, y me complace manifestarte cuánta parte de mi alma es tuya. Golpea, tú que eres inteligente en distinguir los sonidos enteros y el empastado de la lengua fingida.6 Por eso me atrevo yo a pedir cien gargantas, para exponerte con voz clara cuán profundamente te grabé en las entretelas de mi corazón, y para que las palabras te descubran por entero todo lo indecible que se oculta en mis fibras secretas" [sátira V].

1Vaso o cajita, generalmente con forma de navecilla que sirve en la iglesia para guardar el incienso

2A la protección de Hércules se atribuían los favores inesperados de la fortuna

3Mercurio era el protector del comercio y del ganado

4Las entrañas de la víctima

5Es decir, no piensa utilizar argumentos incoherentes o absurdos

6Imagen compleja al comparar el uso de golpear con los nudillos de los dedos las paredes para ver si eran de mármol o de estuco pintado. El poeta le dice: golpea mi pecho para ver si es sincero

 

CAYO SALUSTIO CRISPO

LA CONJURACIÓN DE CATILINA

"Justa cosa es que los hombres, que desean aventajarse a los demás vivientes, procuren con el mayor empeño no pasar la vida en silencio como las bestias, a quienes la naturaleza crió inclinadas a la tierra y siervas de su vientre. Nuestro vigor y facultades consisten todas en el ánimo y el cuerpo: de éste usamos más para el servicio, de aquél nos valemos para el mando; en lo uno somos iguales a los dioses, en lo otro a los brutos. Por esto me parece más acertado solicitar gloria por medio del ingenio que de las fuerzas corporales, y puesto que la vida que vivimos es tan breve, eternizar cuanto sea posible nuestro nombre, porque la gloria que producen las riquezas y hermosura, es frágil y caduca; la virtud, ilustre y duradera"

En este prólogo Salustio acuña con su propio estilo ideas de diversos autores griegos: Platón, Tucídides, Polibio y principalmente Posidonio, cuyo sentido es el siguiente: el ser humano debe dejar recuerdo glorioso de sí mismo valiéndose de los recursos de su espíritu En el siguiente parrafo señala su objetivo de servir a la patria dedicándose a la Historia , pero ¿Cuáles son los inconvenientes y dificultades de este cometido?

"Noble cosa es hacer bien a la República; pero ni el bien hablar carece de su mérito. En paz y en guerra hay campo para hacerse un ciudadano ilustre: y así no sólo se celebran muchos que hicieron cosas grandes, sino tambien quienes las escribieron de otros. Y a la verdad, aunque nunca sea tan digno de gloria el que escribe como el que hace las cosas, me parece sin embargo muy difícil escribir bien una historia: ya porque para esto es menester que las palabras igualen a los hechos; ya porque hay muchos que si el escritor reprehende algun vicio, lo atribuyen a mala voluntad o envidia; y cuando se recuerda el valor grande y de la gloria de los buenos, creen sin dificultad lo que les parece que ellos pueden fácilmente hacer; pero si pasa de allí, lo tienen por mentira, o por exageracion. Yo, pues, en mis principios, siendo mozuelo, me trasladé, como otros muchos, del estudio a los negocios públicos, donde hallé mil cosas que me repugnaban: porque en lugar de la modestia, de la frugalidad y desinterés, reinaban allí la desvergüenza, la profusion y la avaricia. Y aunque mi ánimo, no acostumbrado a malas mañas, rehusaba todo esto, mi tierna edad cercada de tantos vicios se dejó corromper y apoderar de la ambición: de suerte que, repugnándome las malas costumbres de los otros, la pasión de los honores me dominaba como a ellos, haciéndome juguete de la maledicencia y envidia

¿Cómo justifica Salustio su participación en el ambiente general de corrupción?

"Muchas veces, padres conscriptos, he hablado1 y largamente en este sitio, muchas he declamado contra el lujo y la avaricia de nuestros ciudadanos, con lo que me he granjeado hartos desafectos. Como ni a mí mismo me hubiera yo perdonado, en caso de haber cometido o intentado algún exceso, tampoco me acomodaba fácilmente a disculpar los ajenos, atribuyéndolos a la ligereza de sus autores. Y aunque vosotros ningún caso hacíais de mis palabras, la república se mantenía firme, su opulencia sobrellevaba este descuido. Pero hoy no se trata de reforma de costumbres, ni de los límites o de la magnificencia del imperio romano; sino, si todas estas cosas han de permanecer nuestras o pasar, juntamente con nosotros, a poder de los enemigos. ¿Y hay a vista de esto, quien tenga aliento para tomar en boca la mansedumbre y la piedad? Ha mucho que se han perdido en Roma los verdaderos nombres de las cosas, porque el derramar lo ajeno se llama liberalidad, el arrojarse a insultos y maldades, fortaleza; a tal extremo ha llegado la república "

¿Qué critica hace Salustio por boca de Catón?

Uno de los capítulos más importantes de la obra, el 54, está dedicado a la discusión entre César y Catón. Cuando el historiador escribió la monografía, ambos habían desaparecido trágicamente: César asesinado por otros conjurados; Catón se suicidó. Ambos tienen una importancia personal para el escritor. César porque ha ofrecido a Salustio la protección política gracias a la cual, durante sus diversos encargos públicos, se ha podido enriquecer; Catón porque el escritor siente una gran admiración por su política rigorista

Salustio los compara en el célebre debate en el Senado, aprovechando la oportunidad de exaltar las dotes de estos magni viri: ¿Qué virtudes se alaban en cada uno de ellos?

La implícita conclusión de Salustio es que tanto uno como el otro, tanto una actitud como la otra, son esenciales para la supervivencia de la Res publica: si César es quien resulta capaz de dar esplendor al Estado, Catón aparece como el depositario de los valores de la antigua tradición de los Quirites a los que Salustio no desea renunciar.

Sin embargo, el problema más grave es que estas dos grandes personalidades de la latinitas y de todo el mundo antiguo ayudan sólo de manera imperfecta al bien de la república romana. Esto se presenta como el síntoma más preocupante de la crisis de estado

En el capítulo 54 se dice:

    «Igitur eis genus, aetas, eloquentia, prope aequalia fuere; magnitudo animi par, item gloria, sed alia alii. Caesare beneficiis ac munificentia magnus habebatur, integritate vitae Cato. Ille mansuetudine et misericordia clarus factus, huic severitas dignitatem addiderat. Caesar dando, sublevando ignoscendo, Cato nihil largiundo gloriam adeptus est. In altero miseris perfugium erat, in altero malis pernicies. Illius facilitas, huius costantia laudabatur. Postremo Caesar in animum induxerat laborare, vigilare, negotiis amicorum intentus sua neglegere, nihil denegare quod dono dignum esset; sibi magnum imperium, exercitum, bellum novum exoptabat ubi virtus enitescere posset. At Catoni studium modestiae, decoris, sed maxume severitatis erat. Non divitiis cum divite, neque factione cum factioso, sed cum strenuo virtute, cum modesto pudore, cum innocente abstinentia certabat. Esse quam videri bonus malebat; ita, quo minus petebat gloriam, eo magis illum assequebatur».



"Por tanto, por el nacimiento, por la edad, por la elocuencia, más o menos fueron iguales; igual la grandeza de su alma y su gloria; pero distintos en otras cosas: César fue muy bien considerado porsu generosidad y largueza; Catón por su integridad de vida. Aquel se hizo famoso por su mansedumbre y misericordia; este por su severidad alcanzó dignidad. César alcanzó gloria en el dar, en el auxiliar, en el perdonar; Catón sin dar nada. En el otro había refugio para los míseros, en este un látigo para los malvados. Era alabada la condescendencia del primero y la constancia del segundo. Por último, César se había propuesto trabajar, vigilar, no negar nada que fuera digno de un do para mantener los negocios de sus amigos dejando de lado los suyos, deseaba un mandato grande, un ejército, una guerra nueva, donde pudiera surgir su valor. Catón se aficionaba a la modestia, al decoro, aunque era de una máxima austeridad. No mostraba riquezas ante el rico, ni su poder ante el faccioso, sino virtud ante modesto, pudor ante el puro, abstinencia ante el inocente. No quería parecer mejor; así, por poco que pidiera gloria, más esta lo seguía"

El eminente historiador Ronald Syme llegó a la conclusión, tras reflexionar acerca de éste pasaje y los precedentes, que «ambas personalidades unidas eran cuanto se requería para la salvación de la república».



LA GUERRA DE JUGURTA

El proemio de la Guerra de Yugurta parece tener el mismo objetivo que el de la Conjuración: Justificar, partiendo de consideraciones morales, la renuncia del autor a la política y su dedicación a la historia

"Sin causa alguna se quejan los hombres de que su naturaleza es flaca y de corta duración; y que se gobierna más por la suerte, que por su virtud. Porque si bien se mira, se hallará, por el contrario, que no hay en el mundo cosa mayor, ni más excelente; y que no le falta vigor ni tiempo, sí sólo aplicación e industria. Es, pues, la guía y el gobierno entero de nuestra vida el ánimo, el cual, si se encamina a la gloria por el sendero de la virtud, harto eficaz, ilustre y poderoso es por sí mismo; no necesita de la fortuna, la cual no puede dar ni quitar a nadie bondad, industria, ni otras virtudes. Pero si, esclavo de sus pasiones, se abandona a la ociosidad y a los deleites perniciosos, a poco que se engolfa en ellos y por su entorpecimiento se reconoce ya sin fuerzas, sin tiempo y sin facultades para nada, se acusa de flaca a la naturaleza, y atribuyen los hombres a sus negocios y ocupación la culpa que ellos tienen. Y a la verdad, si tanto esmero pusiesen en las cosas útiles, como ponen en procurar las que no les tocan, ni pueden serles de provecho, y aun aquellas que les son muy perjudiciales, no serían ellos los gobernados, sino antes bien gobernarían los humanos acaecimientos, y llegarían a tal punto de grandeza, que, en vez de mortales que son, se harían inmortales por su fama.

Encontramos en este fragmento el mismo pensamiento que en el comienzo de Conjuracón de Catilina:"pero con todo hay muchos que entregados a la gula y al sueño pasan su vida, como peregrinando, sin enseñanza ni cultura; a los cuales, trocado el órden de la naturaleza, el cuerpo sirve sólo para el deleite, el alma les es de carga y embarazo. Para mí no es menos despreciable la vida de éstos que la muerte, porque ni de una ni de otra queda memoria: y me parece que solo vive y goza de la vida el que ocupado honestamente procura granjearse fama por medio de alguna hazaña ilustre o virtud excelente.

"Porque como la naturaleza humana es compuesta de cuerpo y alma, así todas nuestras cosas e inclinaciones siguen unas el cuerpo y otras el ánimo. La hermosura, pues, las grandes riquezas, las fuerzas del cuerpo y demás cosas de esta clase pasan brevemente; pero las esclarecidas obras del ingenio son tan inmortales como el alma. Asimismo, los bienes del cuerpo y de fortuna, como tuvieron principio, tienen su término; y cuanto nace y se aumenta llega con el tiempo a envejecer y muere; el ánimo es incorruptible, eterno, el que gobierna al género humano, el que lo mueve y lo abraza todo, sin estar sujeto a nadie. Por esto es más de admirar la depravación de aquellos que, entregados a los placeres del cuerpo, pasan su vida entre los regalos y el ocio, dejando que el ingenio, que es la mejor y más noble porción de nuestra naturaleza, se entorpezca con la desidia y falta de cultura; y más habiendo, como hay, tantas y tan varias ocupaciones propias del ánimo, con las cuales se adquiere suma honra. "

Pero entre éstas los magistrados y gobiernos, y en una palabra, todos los empleos de la república son en mi juicio en este tiempo muy poco apetecibles, porque ni para ellos se atiende al mérito, y los que destituidos de él los consiguen por medio de fraudes, no son por eso mejores ni viven más seguros. Por otra parte, el dominar un ciudadano a su patria y a los suyos y obligarles con la fuerza, aun cuando se llegue a conseguir y se corrijan los abusos, siempre es cosa dura y arriesgada, por traer consigo todas las mudanzas de gobierno muertes, destierros y otros desórdenes; y, por el contrario, empeñarse en ello vanamente y sin más fruto que malquitarse a costa de fatigas, es la mayor locura; si ya no es que haya quien, poseído de un infame y pernicioso capricho, quiera el mando para hacer un presente de su libertad y de su honor a cuatro poderosos.

Entre las ocupaciones, pues, propias del ingenio, una de las que traen mayor utilidad es la historia; de cuya excelencia, porque han escrito muchos, me parece ocioso que lo hable; y también porque no piense alguno, que ensalzando yo un estudio de mi profesión, quiero de camino vanamente alabarme. Aun sin esto, creo que habrá algunos que, porque he resuelto vivir apartado de la República, llamen inacción á este tan grande y tan útil trabajo mío; y estos serán sin duda los que tienen por obra de grandísimo estudio el visitar sórdidamente á la plebe, y captar su benevolencia á fuerza de convites; los cuales, si reflexionan, lo primero en qué tiempos obtuve yo empleos públicos, y qué sujetos competidores míos no los pudieron alcanzar, y además de esto, qué clases de gentes han llegado después á la dignidad de Senadores, reconocerán, sin duda, que no fue pereza la que me hizo mudar de propósito, sino justa razón que para ello tuve; y que ocioso, como quieren llamarme, soy de más provecho á la República, que ellos ocupados.............

Hasta los hombres nuevos y advenedizos, que en otro tiempo solían granjearse anticipadamente el grado de nobles a costa de su valor, aspiran hoy a los magistrados y honores, más por vías ocultas y latrocinios, que por buenos medios; como si la pretura, el consulado, y demás empleos de esta clase fuesen por sí ilustres y magníficos, y no deban solamente estimarse a proporción del mérito del que los obtiene. Pero yo, al mirar con displicencia y tedio las costumbres de nuestra ciudad, he sido algo libre, y me he internado en esto más de lo que debiera.

Acercándome ahora a mi propósito, voy a escribir la guerra que el Pueblo romano tuvo con Jugurta, rey de los Numidas; ya porque fue grande y sangrienta, y la victoria anduvo varia, ya porque entonces fue la primera vez que la plebe romana se opuso abiertamente al poder de la nobleza; cuya contienda trastornó y confundió todo lo sagrado y lo profano, llegando a tal extremo de furor, que no se acabaron las discordias civiles sino con la guerra y la desolación de Italia.

Resume las razones que nos da Salustio para justificar su dedicación a escribir Historia





TITO LIVIO Ab urbe condita

 

Los hechos previos a la fundación de Roma o, incluso, a que se hubiese pensado en fundarla, cuya tradición se basa en fabulaciones poéticas que los embellecen, más que en documentos históricos bien conservados, no tengo intención de avalarlos ni de desmentirlos. Es ésta una concesión que se hace a la antigüedad: magnificar, entremezclando lo humano y lo maravilloso, los orígenes de las ciudades; y si a algún pueblo se le debe reconocer el derecho a sacralizar sus orígenes y a relacionarlos con la intervención de los dioses, es tal la gloria militar del pueblo romano que su pretensión de que su nacimiento y el de su fundador se deben a Marte más que a ningún otro la acepta el género humano con la misma ecuanimidad con que acepta su dominio............Pero ni de estos extremos ni de otros similares, como quiera que se los mire o se los valore, voy a hacer mayor cuestión. Estos otros son, para mí, los que deben ser centro de atención con todo empeño: cuál fue la vida, cuáles las costumbres, por medio de qué hombres, con qué política en lo civil y en lo militar fue creado y engrandecido el imperio; después, al debilitarse gradualmente la disciplina, sígase mentalmente la trayectoria de las costumbres: primero una especie de relajación, después cómo perdieron base cada vez más y, luego, comenzaron a derrumbarse hasta que se llegó a estos tiempos en que no somos capaces de soportar nuestros vicios ni su remedio.Prefacio, 6-9 Traducción de J. A. Villar Vidal.

¿Qué postura toma Tito Livio ante la tradicción? ¿Qué concesión es la que hace a la antigüedad?

Eneas, de Troya a Italia. Orígenes del pueblo latino. Muerte de Eneas.

Para empezar, está comúnmente admitido que, después de la conquista de Troya, hubo un ensañamiento contra todos los troyanos; únicamente dos, Eneas y Anténor, en razón del derecho de una antigua hospitalidad y por haber sido siempre partidarios de la paz y la devolución de Helena, fueron eximidos por los griegos de la aplicación de cualquier ley de guerra. Después, su destino fue diverso. ........ Eneas, exiliado de su patria a causa del mismo desastre, pero impulsado por el destino hacia proyectos de mayor alcance, llegó primero a Macedonia, de allí fue empujado a Sicilia en busca de asiento, de Sicilia se dirigió por mar a las tierras laurentinas. También este lugar se llama Troya. En él desembarcaron los troyanos y, como andaban saqueando en los campos, pues nada, aparte de las armas y las embarcaciones, les había quedado de su vagar casi interminable, el rey Latino y los aborígenes, dueños entonces de aquellos parajes, llegan corriendo armados desde la ciudad y los campos para repeler la agresión de los intrusos. A partir de aquí la tradición se bifurca. Unos sostienen que Latino, derrotado, hizo un convenio de paz y, después, se unió en parentesco con Eneas. Otros que, cuando los ejércitos estaban frente a frente, antes de sonar la señal, Latino avanzó a primera línea y citó a una entrevista al jefe de los extranjeros; que preguntó, acto seguido, quiénes eran, de dónde, por qué circunstancia habían marchado de su patria y con qué objeto habían desembarcado en territorio laurentino2, y que al oír que todos aquellos hombres eran troyanos, que su jefe era Eneas, hijo de Anquises y Venus, y que exiliados de su tierra tras la reducción a cenizas de su patria, buscaban asiento y lugar para fundar una ciudad, quedó impresionado ante un pueblo y un hombre tan nobles y ante una entereza por igual dispuesta a la paz que a la guerra, y tendió la mano a Eneas como aval de su futura amistad. Acordaron, a continuación, un tratado los jefes, se saludaron los ejércitos y Eneas fue huésped en casa de Latino. Allí, ante los dioses penates, añadió Latino a la alianza pública otra de familia, al concederle a Eneas a su hija en matrimonio. Este acontecimiento afianza, sin duda, en los troyanos la esperanza de poner término, al fin, a su peregrinar con un asentamiento estable y seguro. Fundan una ciudad; Eneas la llama Lavinio, por el nombre de su mujer. Pronto hubo descendencia del nuevo matrimonio, un varón, al que sus padres pusieron el nombre de Ascanio.Ab urbe condita, Libro I, 1-2

Se vieron, después, aborígenes y troyanos atacados en una guerra. Turno, rey de los rútulos, al que había estado prometida Lavinia antes de la llegada de Eneas, llevó a mal el que se le hubiese pospuesto a un extranjero y declaró la guerra a Eneas y Latino simultáneamente. Ninguno de los dos bandos salió contento de aquella confrontación: los rútulos fueron vencidos; los aborígenes y troyanos, vencedores, perdieron a su jefe, Latino. Entonces, Turno y los rútulos, desconfiando de la situación, buscan la acogida de los etruscos, pujantes y prósperos, y de su rey Mecencio. Ejercía éste el poder en Cere, ciudad opulenta por entonces, y ya desde un principio no le había alegrado en absoluto el nacimiento de una nueva ciudad; entonces, considerando que la potencia troyana se desarrollaba mucho más de lo que convenía a la seguridad de sus vecinos, unió sus armas a las de los rútulos sin gran dificultad. Ante la amenaza de una guerra de tal calibre, Eneas, a fin de ganarse a los aborígenes y de que no sólo tuviesen los mismos derechos sino también el mismo nombre, llamó latinos al conjunto de ambos pueblos. A partir de entonces, los aborígenes no les fueron a la zaga a los troyanos en adhesión y fidelidad al rey Eneas. Confiado en la actitud de estos dos pueblos cuya cohesión iba en aumento al paso de los días, aunque la potencia de Etruria era tal que su renombre se extendía no sólo por tierra sino también por mar a lo lardo de Italia entera desde los Alpes al estrecho de Sicilia, Eneas, a pesar de que podía rechazar la agresión desde las murallas, hizo salir a sus tropas para presentar batalla. Se siguió un combate favorable a los latinos, que para Eneas fue también la ultima de sus acciones como mortal. Está enterrado, cualquiera que sea el nombre que desde el derecho humano o religioso deba atribuírsele, a orillas del río Numico. Lo llaman Júpiter Indigete.

 



CÉSAR

Al tener conocimiento de estos hechos, César arenga a sus soldados. Les relata las injurias que, en todo tiempo, le han hecho sus enemigos; se queja de que Pompeyo haya sido inducido y arrastrado por ellos por envidia y resentimiento de su gloria, mientras que el propio César siempre había favorecido y ayudado a Pompeyo en sus cargos y dignidades. Se lamenta de que se haya sentado un precedente en la república al perseguir y oprimir con las armas el derecho de veto de los tribunos que había sido restablecido en años anteriores. Sila, que había despojado de todas las prerrogativas a la potestad tribunicia, sin embargo le había dejado el libre derecho del veto; Pompeyo, con la apariencia de haberles restituido lo perdido, les había arrebatado incluso los derechos que antes poseían. Cuantas veces se había decretado que los magistrados procurasen que la república no sufriera ningún daño, fórmula y decreto del senado con que se llama a las armas al pueblo romano, se había hecho con motivo de leyes peligrosas, de violencia por parte de los tribunos, de división del pueblo en bandos, habiéndose apoderado de los templos y lugares elevados; y les muestra que estos hechos de tiempos pasados fueron expiados con la muerte de Saturnino y de los Gracos. En aquella circunstancia no se había producido ni siquiera pensado nada semejante; no se había promulgado ninguna ley; no se había tratado de agitar al pueblo; no se había producido ninguna escisión. Les exhorta a que defiendan contra sus enemigos el prestigio y la dignidad del general bajo cuyo mando habían servido fielmente a la república durante nueve años, habían librado muchos combates victoriosos y pacificado toda la Galia y Germania. Gritan unánimemente los soldados de la legión XIII que se encontraba allí (pues la había llamado al principio de aquel movimiento; las restantes aún no habían llegado): que estaban dispuestos a defender a su general y a los tribunos de la plebe de las injurias de sus enemigos. César (B.C. I 7) (Trad. de J. Calonge Ruiz)

¿De qué acusa César a Pompeyo?

TÁCITO

 

Historia y literatura, como en Tucídides; poesía y pensamiento, como en Platón; acción y psicología, como en César o Virgilio; economía léxica, como en Horacio. Siendo gran maestro, romano como pocos, aun habiendo nacido en la Galia, Tácito nos da las mayores lecciones de humanismo. Pero nada más ajeno de este humanismo que la posibilidad de alienarse de la situación concreta, por ello el autor nos arroja sin concesiones a nuestro entorno político inmediato.

 

"Pues la descripción de los pueblos, la variedad de los combates, la muerte gloriosa de los generales, retienen y renuevan la atención de los lectores; yo, en cambio, pongo en serie órdenes crueles, continuas acusaciones, amistades falaces, ruina de inocentes y las mismas causas de perdición, con una inevitable y tediosa uniformidad de acontecimientos. En segundo lugar, los historiadores antiguos raramente encuentran detractores,ya que a nadie le importa que hayas ensalzado con mayor complacencia a los ejércitos cartaginenses o a los romanos; en cambio, todavía viven los descendientes de muchos que bajo el reinado de Tiberio padecieron castigos e infamias; y aunque las propias familias ya se hayan extinguido, encontrarás a personas que, por la semejanza de costumbres, creerán que se les echan en cara las malas acciones de los demás. También la gloria,hija de la virtud , tiene sus enemigos." (IV, XXXIII, 3-4).

 

Pero, aun opuesto al régimen que describe, Tácito se presenta a sí mismo como historiador veraz ya que, ante la opinión de que Tiberio hubiese participado en el asesinato de Druso, afirma:

"Decidí referir y refutar estos rumores para rechazar con un claro ejemplo las falsas habladurías, y para rogar a aquellos en cuyas manos caiga nuestro trabajo que no antepongan las noticias divulgadas increíbles, que han sido escuchadas con avidez, a las verdaderas y no alteradas en función de lo maravilloso" (IV, XI, 3)

 

?Qué papel social debe desempeñar el historiador?

"Me he propuesto –dice Tácito– exponer solamente las proposiciones insignes por su honestidad o por su notable ignominia, lo cual estimo tarea propia de los anales, de manera que no queden en silencio las virtudes y para que las palabras y acciones perversas tengan miedo a la infamia de

la posteridad. Por lo demás, aquellos tiempos estaban tan corrompidos y degradados por la adulación que no sólo los más importantes de la ciudad, que debían proteger su propia fama con el servilismo, sino todos los consulares, gran parte de aquellos que habían desempeñado la pretura e incluso muchos senadores de a pie, se levantaban a porfía y votaban propuestas vergonzosas e inmoderadas. Se cuenta que Tiberio, cada vez que salía de la curia, solía exclamar en griego, algo así como: “¡Oh, hombres hechos para la esclavitud!”; sin duda, incluso aquel que no quería la libertad del pueblo, sentía asco por tan rastrero conformismo de estos esclavos (III, LXV, 1-3).

Y no es mera coincidencia cualquier semejanza con los tiempos que ahora corren. Sin duda, falta entre nosotros el historiador a cuya pluma pudieran temer los malos políticos.

 

“Los príncipes son mortales, la república, eterna” (III, VI, 3).

Sabia lección: Tácito ama a Roma, pero ese amor no le impide retratar al exceso del poder y al engaño con que suele presentarse, a la bajeza de las peligrosas adulaciones, a lo execrable de la crueldad, a la cobardía que impone el miedo.

Tácito, si bien sabía que “se debilita la ley cada vez que se aumenta el poder, y no se debe recurrir a la autoridad cuando se puede actuar conforme a las leyes” (III, LIX, 4), también tenía claro, como debía serlo para nosotros, que “en una república tan corrompida se multiplicaron las leyes”.

Pero es difícil en español superar la concisión latina: corruptisima re publica plurimae leges (III, XXVII, 3).

Tácito tuvo éxito en su empresa, a pesar de las dificultades y riesgos, gracias a su posición elevada en el gobierno, a su acceso a las fuentes, pero sobre todo al arte de su pluma, y en ésta se halla en gran parte la dificultad de encontrar a un nuevo Tácito. Aunque se tenga acceso a los archivos y se

goce de prestigio social y de recursos económicos, es difícil que vuelva a surgir su manera de hacer historia. JOSÉ MOLINA

 

1Se refiere a Catón

2 Laurentino es un gentilicio de la ciudad italiana del Lacio llamada Laurentum. Según la versión de Virgilio en ‘La Eneida’ fue llamada así por un célebre laurel consagrado a Apolo. El laurel era símbolo permanente de triunfo y honores

 

HORACIO, Odas 4, 7

Diffugere1 nives, redeunt iam gramina campis
    arboribusque comae;
mutat terra vices et decrescentia2 ripas
    flumina praetereunt;
Gratia3 cum Nymphis geminisque sororibus audet
    ducere nuda choros.
immortalia ne speres4, monet annus5 et almum
    quae rapit hora diem.
frigora mitescunt zephyris, ver proterit aestas
    interitura, simul6
pomifer autumnus fruges effuderit, et mox
    bruma recurrit iners.
damna tamen celeres reparant caelestia lunae7;
    nos ubi decidimus,
quo pius Aeneas8, quo Tullus9 dives et Ancus,
    pulvis et umbra sumus.
quis scit an10 adiciant hodiernae 11crastina summae
    tempora di12 superi?
cuncta manus avidas fugient heredis, amico13
    quae14 dederis animo.
cum semel15 occideris 16et de te splendida Minos
    fecerit arbitria,
non, Torquate17, genus, non te facundia, non te
    restituet pietas;
infernis neque enim tenebris Diana pudicum
    liberat Hippolytum18,
nec Lethaea valet Theseus abrumpere caro

  vincula Pirithoo19.

Huyeron las nieves, ya vuelven las hierbas a los campos
y a los árboles su cabellera;
la tierra se renueva otra vez y los ríos al decrecer
retornan a sus cauces;
la Gracia con las Ninfas, hermanas gemelas, se atreven
a dirigir desnudas sus coros.
“No esperes nada inmortal”, aconseja el año y la hora
que rapta al vivificante día.
Los fríos se suavizan con los Zéfiros, a la primavera reemplaza el verano,
que a su vez va a morir
cuando traiga sus frutos el pomífero otoño, y pronto
retorna el inerte invierno.
Pero rápido reparan las lunas sus mermas en el cielo;
nosotros, en cambio, una vez que hemos caído
donde el padre Eneas, donde el rico Tulo y Anco,
polvo y sombra somos.
¿Quién sabe si agregarán otros mañanas al tiempo transcurrido hasta hoy
los dioses del cielo?
De las ávidas manos de tu heredero huirá todo lo que amistosamente
diste a tu alma.
En cuanto hayas muerto y Minos haya dictado sobre ti
sus sonoras sentencias,
ni tu estirpe, Torcuato, ni tu elocuencia, ni tu
piedad te devolverán a la vida;
pues ni Diana libera de las tinieblas infernales
al pudoroso Hipólito,
ni Teseo es capaz de romper las leteas cadenas
del querido Perítoo.

 

Paráfrasis de Francisco de Medrano (Poeta nacido en Sevilla hacia el año 1570)

Huyó la nieve, y árboles y prados
de hoja y grama se visten;
la tierra se rebeza, y, amenguados,
los ríos no la embisten.
 
El año te amonesta que no esperes
bienes aquí immortales,
y el día, que arrebata los plazeres
y gustos no cabales.


Amansa deel hibierno yerto el frío
con Fabonios templados;
y al verano ahuyentan, deel estío
los soles requemados.

Éste fallesce luego que el sabroso
otoño nos madura
los frutos, y el hibierno perezoso
por tornar se apresura.


Mas los daños deel tiempo, presurosas,
las lunas los reparan;
y restituye el Zéfiro las rosas
que los Çierços robaran.


Nos, de peor condiçión, si tal vez una 
a aquesta luz cedemos,
¿en qué abril, a qué viento, con qué luna
renovamos podremos?

 

La oda está dedicada a Torcuato. Considerando Horacio la mudanza o volubilidad de las cosas, y viendo que todo se acaba, y que sólo el hombre después de acabarse una vez, no tiene recurso a volver a su ser, persuade a Torcuato a que sea liberal con sus amigos: nada escapará de la avidez de su heredero, sino el bien que hiciere. El poema refleja una idea central: son un canto a la naturaleza en su eterno rodar, enfrentada a lo único que no vuelve: la vida humana. El poema es reflejo de su talante epicúreo frente al doloroso tema de la fugacidad de la vida.


HORACIO Odas I, 5

Quis multa gracilis te puer in rosa
perfusus liquidis urget odoribus
grato, Pyrrha, sub antro?
cui flavam religas comam,

simplex munditiis? heu quotiens fidem
mutatosque deos flebit et aspera
nigris aequora ventis
emirabitur insolens,

qui nunc te fruitur credulus aurea,
qui semper vacuam, semper amabilem
sperat, nescius aurae
fallacis. miseri, quibus

intemptata nites. me tabula sacer
votiva paries indicat uvida
suspendisse potenti
vestimenta maris deo

Qué grácil muchacho, sobre una multitud de rosas,
bañado en líquidos perfumes, te aprisiona,
Pirra, en el fondo de una deliciosa gruta?
¿Para quién sujetas tu dorada cabellera,

tú, sencilla en tu elegancia? ¡Ay! Cuántas veces de tu fidelidad
y de los cambiantes dioses se lamentará aquel, y del mar encrespado por negros vientos
se asombrará, desacostumbrado,

el que ahora confiado goza de ti y de tu hermosura,
el que siempre espera que estés disponible, siempre dispuesta a ser amada,
ignorante él de la brisa
falaz. Desdichados aquellos para los que

brillas, sin haberte experimentado. La sagrada pared
testimonia, con su tabla votiva,
que yo he colgado mis mojadas ropas

para el dios soberano del mar.

Francisco Sánchez de las Brozas, llamado El Brocense, transforma las cuatro estrofas horacianas (de cuatro versos cada una) en seis liras (de cinco): 
¿Quien tiene la cabida 
de tantos deseada, y de ninguno 
completamente habida? 
 ¿Quien es aquel solo uno 
 que goza de tu amor tan importuno?  
Tus tan rubios cabellos 
que al oro con desprecio desdeñaban, 
dime, ¿a quién dejas vellos; 
aquellos que mataban 
a cuantos por su mal los contemplaban?   
Qué triste y engañado 
está el desventurado, que en amarte 
emplea con cuidado  
de su vida gran parte, 
que piensa que no puedes ya mudarte.  
Qué será cuando vea 
la mar turbada y vientos levantados
el triste, que desea
remedio a sus cuidados
que ignora la mudanza de los hados?
De aquellos tengo
que no conocen tus agudas artes
que tienen por consuelo
que seguirás sus partes
sin que de su querer jamás te apartes
Y yo como escapado
de tal tormenta donde me anegaba
tengo ya dedicado
el leño en que nadaba
al templo del señor de la mar brava

Prólogo "Al lector" (sic) del Brocense en Obras del excelente poeta Garci-lasso de la Vega, con anotaciones y Emiendas del Maestro Francisco Sánchez, Salamanca 1581.

Apenas se divulgó este mi intento, quando luego sobre ello se levantaron diversas y contrarias opiniones. ....... y afirmo, que no tengo por buen poeta al que no imita los excelentes antiguos. Y si me preguntan, porqué entre tantos millares de Poetas, como nuestra España tiene, tan pocos se pueden contar dignos deste nombre, digo, que no ay otra razón, sino porque les faltan las ciencias, lenguas, y dotrina para saber imitar. Ningun Poeta Latino ay, que en su género no aya imitado a otros, como Terencio a Menandro, Séneca a Eurípides: y Virgilio no se contentó, con caminar siempre por la huella de Homero; sino también se halla aver seguido a Hesíodo, Theócrito, Eurípides, y entre los latinos a Ennio, Pacuvio, Lucrecio, Catulo,... Como si digera, Ansi como es muestra de grandes fuerzas sacar de las manos de Hércules la maza, y quedarse con ella; ansí tomar a Homero sus versos y hacerlos proprios, es erudición, que a pocos se comunica. Lo mismo se puede decir de nuestro Poeta, que aplica y traslada los versos y sentencias de otros poetas tan a su propósito, y con tanta destreza, que ya no se llaman agenos, sino suyos; y más gloria merece por esto, que no si de su cabeza lo compusiera, como lo afirma Horacio en su Arte Poética.
Sugerencias de lectura: observa cómo las observaciones del Brocense son un testimonio típico de la concepción de imitación poética que se tenía durante el Renacimiento. No se valoraba como un demérito sino, al contrario, como un indicio de calidad poética. Requería además: 1) "ciencias" (competencia poética para imitar); 2) "lenguas" (típicamente, latín, griego, italiano; en menor medida, francés y hebreo); y 3) "dotrina" (conocimiento de los autores clásicos y de sus obras).
















HORACIO " BEATUS ILLE”

‘Beatus ille qui procul negotiis,

ut prisca gens mortalium,

paterna rura bubus exercet suis

solutus omni faenore,

neque excitatur classico miles truci

  neque horret iratum mare

forumque vitat et superba civium

potentiorum limina..

libet iacere modo sub antiqua ilice,

modo in tenaci gramine:

labuntur altis interim ripis aquae,

queruntur in silvis aves

frondesque lymphis obstrepunt manantibus,

somnos quod invitet levis.



quis non malarum quas amor curas habet

haec inter obliviscitur?



has inter epulas ut iuvat pastas ovis

videre properantis domum,

videre fessos vomerem inversum boves

collo trahentis languido

positosque vernas, ditis examen domus,

circum renidentis Laris.’

haec ubi locutus faenerator Alfius,

iam iam futurus rusticus,

omnem redegit idibus pecuniam,

quaerit kalendis ponere

“Feliz aquel que lejos de los negocios,

como la antigua raza de los mortales,

los paternos campos con las reses hostiga suyas,

  liberado de toda usura,

y no le despierta, soldado, la trompeta brava,

ni le espanta el iracundo mar,

y el foro evita, y los soberbios -de los ciudadanos

más poderosos- umbrales.

Gusta de yacer ora bajo la antigua encina,

ora en la tenaz grama:

caen entre tanto de sus altas riberas las aguas

se quejan en los bosques las aves,

y las frondas importunan con sus linfas manantes,

 



¿Quién de las malas preocupaciones que el amor tiene

en medio de esto no se olvida?



Entre estos manjares cómo agrada las pacidas ovejas

ver, apresurándose a la casa,

ver con el arado invertido cansadas las reses,

de él tirando con su cuello lánguido,

y puestos los esclavos nativos, examen de una rica casa,

alrededor del relumbrante Lar.”

Esto cuando habló, el usurero Alfio,

a punto, a punto de hacerse campesino,

toda la ganacia recogió en las Idus,

e intenta en las calendas colocarla.

 

  Este épodo canta en tono de ironía la tentación universal de la vida retirada. El elogio del antiguo hombre de campo se arruina y se desploma finalmente en la boca del usurero que se apresura a reinvertir sus intereses nada más acabar su poco nostálgica e incluso maliciosamente veraz pintura de esta agotadora vida. Se han suprimido las series laborum , tan agotadoras que al terminar no dan la posibilidad de pensar en el amor

Así es que, cuando sobreviene la lenta alusión al escenario de la siesta y de la música agreste (23-28), la sonrisa que ya nos había dibujado el Horacio menos amargo es posible que se convierta ahora en abierta carcajada. Al rústico le apetece (libet) tumbarse bajo la vieja haya o en la hierba irónicamente tenaz (tenaci). Es entonces cuando se precipitan las aguas desde sus profundos o altos (altis) torrentes, elevan sus quejas de amor (queruntur) las aves, importunan los estrepitosos manantiales (obstrepunt) con sus “poéticos” caudales (fontes lymphis manantibus). Lo que invita, indudablemente, a sueños bien ligeros (leuis): distorsión del locus amoenus pródiga en ironías magistrales

La época en la que se sitúa esta suerte de elogio no era, en verdad, la de oro..Horacio con la paradoja inicial (solutus omni faenore) como muchos otros poetas de la época advierte, desde la distancia verdaderamente amonestadora de la bucólica o con la honda elegía, sólo aparentemente liviana, o con la invectiva, del extremado peligro de la situación política, social, económica, general. Avisaron en concreto de la necesidad de poner freno a la invasiva ambición de riquezas y de poder, con frecuencia ilícitos, a la excesiva militarización, y, en suma, a todo lo que acabó haciendo derivar la república en el tan tremebundo como a la postre inevitable torbellino del principado. Pero para este estado de cosas aquellas actitudes “estéticas”, parece decir Horacio, no eran válidas, eran quiméricas. No sólo sus obras, a modo de crítica o reto literario, sino ellos mismos son el blanco del épodo. Comentario de Ana Pérez Vega

 ODA A LA VIDA RETIRADA Fray Luis de León

¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!       5

  Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.            10

  No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.                15

  ¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas y mortal cuidado?               20

  ¡Oh campo, oh monte, oh río!
¡Oh secreto seguro deleitoso!
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.                 25

  Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de quien la sangre ensalza o el dinero.          30

  Despiértenme las aves
con su cantar süave no aprendido,
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
quien al ajeno abritrio está atenido.            35

  Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.               40

  Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto.         45

Y como codiciosa

de ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.              50

  Y luego sosegada
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo,
y con diversas flores va esparciendo.            55

  El aire el huerto orea,
y ofrece mil olores al sentido,
los árboles menea
con un manso ruïdo,
que del oro y del cetro pone olvido.             60

  Ténganse su tesoro
los que de un flaco leño se confían:
no es mío ver al lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.            65

  La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna; al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.                    70

 A mí una pobrecilla

mesa, de amable paz bien abastada

me baste, y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.              75

  Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
en sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.            80

  A la sombra tendido
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.                  85



 

Arturo Dávila, poeta mexicano nacido en 1958, creador de una compilación poética llamada, con gracia y estilo, Catulinarias, remitiéndose al famoso poeta nos ofrece este bello poema en el que se dirige directamente al propio Horacio.

Dichoso aquél, Horacio,
que huye del mundanal ruido
(y del tráfico
y del smog)
y, lejos de los negocios de la poesía,
se dedica (como aconseja Voltaire)
a cultivar su jardín.
Y a hacer el amor a una mujer callada,
y a desayunar frutas con té de menta,
y a practicar yoga al atardecer,
y a ver, tras la ventana azul,
el mar
que siempre nace
y nunca muere.

Cita al famoso jardín, y mezcla los ideales epicureístas con ideales ecologistas, naturistas, de su época hippy. Al final, lo mejor es el mar, la contemplación del inmenso infinito, la contemplación serena de lo que perdura, la naturalidad.

Por último, para demostrar que muchos de los tópicos, popularizados por Horacio, proceden de la tradición literaria y filosófica griega, nos remitimos a unos versos del poeta espartano arcaico  Alcmán

Feliz aquel que puede alegremente
cumplir un día sin lágrimas


 Oda I, 11,8 ( Carpe diem)

Tu ne quaesieris, scire nefas, quem mihi, quem tibi finem di dederint, Leuconoe nec Babilonios

temptaris numeros.20 Ut melius quicquid erit pati!

Seu pluris hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,

quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare

Tyrrenum, sapias, vina liques et spatio brevi

spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit invida

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.

No busques el final que a ti o a mí nos tienen reservado los dioses (que por otra parte es sacrilegio saberlo), oh Leuconoé, y no te dediques a investigar los cálculos de los astrólogos babilonios. ¡Vale más sufrir lo que sea! Puede ser que Júpiter te conceda varios inviernos, o puede ser que éste, que ahora golpea al mar Tirreno contra las rocas de los acantilados, sea el último; pero tú has de ser sabia, y, mientras, filtra el vino y olvídate del breve tiempo que queda amparándote en la larga esperanza. Mientras estamos hablando, he aquí que el tiempo, envidioso, se nos escapa: aprovecha el día de hoy, y no pongas de ninguna manera tu fe ni tu esperanza en el día de mañana.

 

Similar en su significado es el tópico«Collige, virgo, rosas...»Un poeta anónimo de la segunda mitad del siglo IV p.C., en el que algunos han creído ver a Ausonio, escribió un bello poema sobre la fugaz hermosura de las rosas que termina así:



«Recoge, muchacha, las rosas, mientras la flor es nueva y reciente tu juventud, y recuerda que así corren tus años».

Ambos temas unidos han dado sonetos bellísimos, como éste del francés Ronsard :

 

«Cuando seas muy vieja, a la luz de una vela

y al amor de la lumbre, devanando e hilando,

cantarás estos versos y dirás deslumbrada:

Me los hizo Ronsard cuando yo era más bella.

No habrá entonces sirvienta que al oír tus palabras,

aunque ya doblegaba por el peso del sueño,

cuando suene mi nombre la cabeza no yerga

y bendiga tu nombre, inmortal por la gloria.

Yo seré bajo tierra descarnado fantasma

 y a la sombra de mirtos tendré ya mi reposo;

para entonces serás una vieja encorvada

añorando mi amor, tus desdenes llorando.

Vive ahora, no aguardes a que llegue el mañana,

coge hoy mismo las rosas que te ofrece la vida»

 

o de Lope de Vega

«En tanto que de rosa y d'azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que'l cabello, que'n la vena

del oro s'escogió, con vuelo presto

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto antes que'1 tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado

todo lo mudará la edad ligera

por no hacer mudanza en su costumbre

 

  Garcilaso de la Vega

«Antes que el cierzo de la edad ligera

seque la rosa que en tus labios crece,

y el blanco de ese rostro, que parece

candidos grumos de lavada cera,

estima la esmaltada primavera,

Laura gentil, que en tu beldad florece

que con el tiempo se ama y se aborrece,

y huirá de ti quien a tu puerta espera.

No te detengas en pensar que vives,

oh Laura, que en tocarte y componerte

se entrará la vejez sin que la llames.

Estima un medio honesto, y no te esquives;

que no ha de amarte quien viniere a verte,

Laura, cuando a tí misma te desames»

 

Ambos temas unidos, reelaborados por Góngora nos dan un soneto tan genial como éste, émulo del transcrito de Garcilaso, pero cuando el optimismo del Renacimiento se había convertido en el hondo pesimismo del Barroco:

 

«Mientras por competir con tu cabello

oro bruñido al sol relumbra en vano;

mientras con menosprecio en medio el llano

mira tu blanca frente el lilio bello;

mientras a cada labio, por cogello,

siguen más ojos que al clavel temprano,

y mientras triunfa con desdén lozano

del luciente cristal tu gentil cuello,

goza cuello, cabello, labio y frente,

antes que lo que fue en tu edad dorada

oro, lilio, clavel, cristal luciente,

no sólo en plata o viola troncada

se vuelva, más tú y ello juntamente

en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada»

 

CATULO

 

Uno de los poetas latinos más traducido al español ha sido Cayo Valerio Catulo y de todos sus poemas el que con mayor frecuencia ha gozado del favor de los traductores es este Poema V

Vivamus21, mea Lesbia, atque amemus,         

rumoresque senum severiorum                      

omnes unius aestimemus assis22!                      

soles occidere et redire possunt:                      

nobis cum semel 23occidit brevis lux,               

nox est perpetua una dormienda.24                    

da mi25 basia mille, deinde centum,                   

dein mille altera, dein secunda centum,        

deinde usque altera mille, deinde centum.    

dein, cum milia multa fecerimus26,                     

conturbabimus illa, ne27 sciamus,                     

aut ne quis28 malus invidere possit,                    

cum tantum sciat esse basiorum29.                     

 

¿Qué tópico se expresa en los versos 4 , 5 y 6 ?

¿En el verso 6 emplea una metáfora ¿ Cuál es el término real?

Si atendemos a las formas verbales podemos dividir el poema en dos partes. Explica su estructura

¿Qué función tiene la anáfora en la segundaparte del poema? ¿ Y la aliteración? ¿Qué diferencia podemos observar en el ritmo?

Quevedo lo tradujo, ampliando el contenido, en este romance, a veces carente de ritmo y de garra:

 

“A Lesbia.

Vivamos, Lesbia, y amemos,

Y no estimemos en nada

Los envidiosos rumores

De los viejos que nos cansan.

Pueden nacer y morir

Los soles; mas si la escasa

Luz nuestra muere, jamás

Vuelve a arder en viva llama.

Perpetua noche dormimos.

Y así, antes que la Parca

De las prisiones del cuerpo

Desciña con llanto el alma,

Dame mil besos, y ciento

Luego, y con mil acompaña

Éstos, y luego otros mil

Y otros ciento me da blanda;

Y tras éstos, otros mil,

Y otros ciento; y, cuando hayan

Confundido los millares

La cuenta con esta traza,

Confusos los mezclaremos

Sin saber en qué fin paran,

Y sin que ningún malsín

Envidie gloria tan alta;

Que no nos podrá ofender,

Aunque más malicia traiga,

Pues sólo sabe que hay besos,

Pero cuántos no lo alcanza.”

 

Villegas, para respetar el número de sílabas del original (13 faleucos = 13 endecasílabos), tuvo que comprimir el contenido, pero sus 20 heptasílabos suenan tan divinamente como el original.

 

“Cantilena XL.

 

A Lesbia.

Ea, mi dulce Lesbia,

Vivamos, pues, y  amemos,

Y no se nos de un cuarto

De los padres severos;

Que los soles si mueren

Vuelven como antes bellos,

Pero nosotros todos

Cesamos en muriendo.

Por eso, dulce amiga,

Dame, dame mil besos,

Y luego ciento, y mil,

Y luego mil y ciento;

Otros ciento, otros mil

Me da luego tras estos,

Y así los revolvamos

Y el número turbemos,

Aun porque tú  ni yo

Sepamos cuántos fueron,

Ni el malo nos envidie

Contando tantos besos.”

 

Catulo. Carm. 8

Miser Catulle, desinas30 ineptire

et quod vides perisse perditum31 ducas.

Fulsere32 quondam candidi tibi soles,

cum ventitabas quo33 puella ducebat

amata nobis34 quantum amabitur nulla.

Ibi illa multa cum iocosa fiebant35,

quae tu volebas nec puella nolebat,

fulsere vere candidi tibi soles.

Nunc iam illa non vult; tu quoque impotens noli

nec quae fugit sectare36 nec miser vive,

sed obstinata mente perfer, obdura.

Vale puella, iam Catullus obdurat

nec te requiret nec rogabit invitam37.

At tu dolebis, cum rogaberis nulla38,

scelesta, vae te, quae tibi manet vita?

quis nunc te adibit? cui videberis bella?

quem nunc amabis? cuius esse diceris?

quem basiabis? cui labella mordebis?

At tu, Catulle, desinatus obdura.

Desgraciado Catulo, deja de hacer tonterías,

y lo que ves perdido, dalo por perdido.

Brillaron una vez para tí soles luminosos,

cuando ibas a donde te llevaba tu amada,

querida por ti como no lo será ninguna.

Entonces se sucedían escenas divertidas,

que tú buscabas y tu amada no rehusaba.

Brillaron de verdad para ti soles luminosos.

Ahora ella ya no quiere; tú, no seas débil, tampoco,

ni sigas sus pasos ni vivas desgraciado,

sino endurece tu corazón y mantente firme.

¡Adiós, amor! Ya Catulo se mantiene firme:

ya no te cortejará ni te buscará contra tu voluntad.

Pero tú lo sentirás, cuando nadie te corteje.

¡Malvada, ay de ti! ¡Qué vida te espera!

¿Quién se te acercará ahora? ¿Quién te verá hermosa?

¿De quién te enamorarás? ¿De quién se dirá que eres?

¿A quién besarás? ¿Los labios de quién morderás?

Pero tú, Catulo, resuelto, mantente firme.

Die los poemas catulianos que reflejan los momentos más duros y

dEL Eif

El poema refleja la resolución en Catulo por abandonar definitivamentea Lesbia, pero a pesar de la firme decisión adoptada que resuena a lo largo de todo el poema , Catulo esta lleno de dudas y parece no resistirse a la

posibilidad de una reconciliación que devuelva a su vida el esplendor de la felicidad de antaño fulsere qaondam candidi tibi soles. Este vaivén entre amor y olvido (no lejos del conflicto sentimental expresado en el

escueto carmen 85 —odi et amo—) es la lucha interna, realidad y deseo,que el poeta plantea en el poema El poema en sí, tras una declaración dirigida-a sí mismo y en la que propugna el olvido de lo que ya no parece lógico considerar recuperable (vv. 1-2), nos presenta al poeta volviendo su vista al pasado qué felizmente vivió con su amada Pero, acto seguido, la idea primera resurge ahora ampliada como negación dé ese ayer vivido juntamente y

de mutuo acuerdo (vv. 9-10), se reafirma el poeta en su decisión (y. 11) y pronuncia, a pesar de todo, su despedida justificada por la actitud negativa de Lesbia (vv. 12-13). En un último esfuerzo por convencerla de que no podrá encontrar un amante como él y retenerla así a su lado, Catulo le augura un futuro carente de ese amor verdadero que

sólo él le brinda. Pregunta a pregunta, el poeta hace pasar por su mente los momentos .cimeros de su relación con Lesbia: el encuentro (vv. 16), su enamoramiento (vv 17) y la posesión amorosa (vv 18);porque con ello no plantea un futuro descorazonador, sino un pasado irrepetible; habla del futuro, pero tiene su mente en el pasado. Finalmente,

Catulo retoma con absoluta resolución, en un brusco corte psicológico de su pensamiento, la idea inicial y culmina su con una apremiante e inflexible orden de su razón : obdura, en un último verso más explícito en su negativa que todos los anteriores, como si el poeta, consciente de que esos recuérdos podrian indicar cierta flaqueza, frenara abruptamente el curso de su memoria y, con ello, la sospecha de duda y vacilación, la sombra de un perdón no merecido.

Jose luis Arcaz Pozo

La síntesis esquemática del contenido del poema sería la siguiente:

vv. 1-2: Determinación del poeta de abandonar a su amada. Decisión que viene expresada por dos subjuntivos , frente a los imperativos, es decir, expresa más bien su voluntad que una firme decisión

vv. 3-8: Recuerdo de un pasado que podria volver. Posibilidad de perdón.Nótese el uso del pret. perfecto frente a los imperfectos al referirse al pasado común, es decir, el poeta parece expresar con un tiempo de aspecto imperfectivo su deseo de volver a ese pasado. Ese deseo se ve reforzado por el uso del frecuentativo ventito, la repetición de puella o la contradicción inherente entre volebat y nolebat

vv. 9-14:Decisión firma de abandonoy despedida. expresadas ya en imperativos, noli, perfer, vive,obdura y finalmente vale. Parece que el poeta ante el recuerdo del pasado, para no flaquear, tiene que reafirmarse en su decisión

vv. 14-18: Augurio de la futura desgracia de la amada, de su soledad, magnificada por el recuerdo de su amor pasado. Nótese el uso del futuro, el paso a la 2ª persona, la ánafora del pr relativo, la referencia a las distintas fases de la relación amorosa: el acercamiento- adibit- la conquista- videberis bella, el amor- amabaris-, la exclusividad en la relación amorosa- cuius esse diceris hasta la consumación del amor- basiaris, labella mordebis-

vv. 19: «verso final en que se reafirma la decisión del poeta después de la expresion de sus dudas, vacilaciones y contradicciones, recogida con la repetición del mismo verbo que en la 2ª parte :obdura

 

 

 

Catulo, Carm. 3

Lugete, o Veneres Cupidinesque

et quantumst hominum venustiorum!

passer mortuus est meae puellae,

passer, deliciae meae puellae,

quem plus illa oculis suis amabat:

nam mellitus erat suamque norat

ipsam tam bene quam puella matrem

nec sese a gremio illius movebat,

sed circumsiliens modo huc modo illuc

ad solam dominam usque pipiabat.

qui nunc it per iter tenebricosum

illuc, unde negant redire quemquam.

at vobis male sit, malae tenebrae

Orci, quae omnia bella devoratis:

tam bellum mihi passerem abstulistis.

o factum male, | o miselle passer,

tua nunc opera meae puellae

flendo turgiduli rubent ocelli.

Llorad, tanto Gracias y Cupidillos,

como todos los hombres más sensibles.

El gorrioncito de mi niña ha muerto,

el gorrioncito, joya de mi niña,

a quien amaba más que a sus ojitos;

pues de miel era y conocía, como

la hija conoce a su madre, a su dueña;

nunca se apartaba de su regazo,

sino que, saltando a su alrededor,

piaba constantemente para su ama.

Y ahora hace un camino de tinieblas,

hacia un lugar de retorno prohibido.

Sed malditas, malas sombras del Orco,

que fagocitáis todo lo precioso;

me arrancasteis este gorrión tan lindo.

¡Oh, acción malévola!¡Oh, gorrión perdido!

Ahora, por tu culpa, los ojitos

hinchaditos de mi niña se encarnan.

Si quieres escucharlo así sonaba

 

POEMA XIII

 

Cenabis bene, mi Fabulle, apud me
paucis, si tibi di fauent, diebus,
si tecum attuleris bonam atque magnam
cenam
, non sine candida puella
et uino et sale et omnibus cachinnis.
Haec si, inquam, attuleris, uenuste noster,
cenabis bene: nam tui Catulli
plenus sacculus est aranearum.
sed contra accipies meros amores
seu quid suauius elegantiusue est:
nam unguentum dabo, quod meae puellae
donarunt Veneres Cupidinesque;
quod tu cum olfacies, deos rogabis,
totum ut te faciant, Fabulle, nasum!

Cenarás bien, mi querido Fabulo, en mi casa dentro de pocos días (si los dioses te son propicios), si traes contigo una cena buena y abundante, y no faltan una

deslumbrante muchacha y vino y sal y toda clase de carcajadas. Si, como te digo, te traes eso, guapo mío, cenarás bien, pues la despensa de tu Catulo está llena de arañas.

Eso sí: en respuesta, recibirás puro cariño o algo más delicado y elegante: pues te daré un perfume que regalaron a mi niña las Venus y los Cupidos y que, en cuanto lo huelas,

rogarás a los dioses, Fabulo, que te hagan todo entero nariz.

 

 

El poema es una muestra del humor del autor, en él invita a cenar a su propia casa a un amigo suyo, con la condición, eso sí, de que él, Fabulo, lo traiga todo. Vamos, que es la teoría del yo invito y tú pagas.

No renuncia Catulo a ningún placer, esa comida ha de estar acompañada por un buen vino y una muchacha, ni se conforma con cualquier cosa, debemos prestar especial atención a los adjetivos que acompañan a los sustantivos que se reclaman: "Candida puella"deslumbrante muchacha, "bonam atque magnam cenam"cena buena y abundante, "omnibus cachinnis", : toda clase de carcajadas", y todo esto sin olvidarse del vino y la sal. Toda esta abundancia y generosidad que espera de su amigo, se contrapone a la despensa vacía del poeta ,así:"nam tui Catulliplenus sacculus est aranearum"la despensa de Catulo está llena de arañas . El poeta promete una generosa recompensa:amistad, risas, y el perfume, el único gasto del poeta en esta cena, es un regalo de Lesbia de los dioses del amor, delicado y elegante, que convertirán al "invitado portador de viandas"en "todo nariz"

 

La influencia de Catulo en los poetas españoles del siglo XX no sólo se deja ver en las múltiples ediciones y estudios críticos , sino también en homenajes y en la incorporación como material poético en sus propias composiciones, como es el caso de este poema de Angel Crespo" El paraiso confidencial"que presenta la obra de Catulo dotada de un poder más duradero que los innumerables monumentos de Roma

 

Mientras me quede caprichosa noche,

iré y vendré a la Roma de Catulo

tras los pies no de Lesbia( que un amigo

no se traiciona) ni los pasos

vacíos de un efebo, sino siempre

tras del perfume, que en el aire

tiberino sus versos dejaron

más peremne que el febril acarreo de piedras

 

 

 

 

 

 

OVIDIO

 

Fundamental y famoso tanto en época clásica como posterior es el Ovidio de las Metamorfosis, como fuente primordial para el conocimiento de la mitología grecolatina, que tanta importancia tuvo entre los grandes poetas de las literaturas romances. Menor influencia que las Metamorfosis, pero de todos modos considerable, fue la de su obra elegíaco-amorosa y la de las Heroidas. No tanta fue la suerte de sus obras del exilio a causa de las críticas tan negativas que han recibido por su tono repetitivo, melancólico y, especialmente, adulador.

 

Tristia, I, 3 " La última noche en Roma"

Esta es la elegía más famosa de las que compuso Ovidio en el exilio. El tema es el de la despedida, pero no se trata de un mero recurso retórico, sino de una vivencia personal, y esto hace que el poema esté impregnado de un gran sentimiento y dramatismo, describiendo en más de un verso esta angustia y melancolía por el recuerdo de sus seres queridos y de su gente, presentándola reiteradamente como si se tratara de una muerte o entierro

Cum subit39 illius tristissima noctis imago,

qua mihi supremum tempus in urbe fuit,

cum repeto noctem, qua tot mihi cara reliqui,

labitur 40ex oculis nunc quoque gutta meis.

Iam prope lux aderat, qua me discedere Caesar 41

 

finibus extremae iusserat Ausoniae.42

Nec spatium nec mens fuerat satis apta parandi43:

torpuerant longa pectora nostra44 mora.

Non mihi45 seruorum, comites non cura legendi46,

non aptae profugo47 uestis opisue fuit.

 

Non aliter stupui, quam48 qui Iouis ignibus ictus

uiuit et est uitae nescius ipse suae.49

ut50 tamen hanc animi nubem51 dolor ipse removit,

et tandem sensus conualuere52 mei,

alloquor extremum maestos abiturus53 amicos,

 

qui modo de multis unus et alter54 erat.

uxor55 amans flentem56 flens acrius57 ipsa tenebat,

imbre perindignas usque58 cadente genas.

Nata procul Libycis 59aberat diuersa60 sub oris,

nec poterat fati certior esse61 mei.

Quocumque aspiceres, luctus gemitusque sonabant,

formaque nontaciti funeris 62intus erat.

Femina uirque meo, pueri quoque funere maerent,

inque domo lacrimas angulus omnis habet.

Si licet exemplis in paruis63 grandibus uti64,

haec facies Troiae, cum caperetur, erat.

Cuando se me representa la imagen de aquella tristísima

noche que fue la última de mi permanencia en Roma,

cuando de nuevo recuerdo la noche en que hube de

abandonar tantas prendas queridas, aun ahora mis ojos se

deshacen en raudales de llanto. Ya estaba a punto de

amanecer el día en que César me ordenaba traspasar las

fronteras de Ausonia; ni la disposición del espíritu ni el

tiempo consentían los preparativos del viaje, y un profundo

estupor paralizaba mis energías. No me cuidé de escoger los

siervos, los acompañantes, los vestidos y lo que necesita

quien parte al destierro; estaba tan atónito como el hombre

que, herido por el rayo de Jove, vive y no se da cuenta de su

vida. Así que el exceso del dolor disipó las nubes que ofuscaban mi mente y comencé a recobrar los sentidos,

resuelto a partir, dirijo las últimas palabras a mis

inconsolables amigos, que de muchos

sólo me acompañaba

alguno que otro: mi esposa, mezclando su llanto con el mío,

me sujetaba en los tiernos brazos y anegaba en ríos de

lágrimas las inocentes mejillas. Mi hija, ausente en la tierra

lejana de Libia, no podía conocer mi suerte fatal

Adondequiera que volvieses los ojos no verías más que

llantos y gemidos; todo presentaba el cuadro de un luctuoso

funeral. Mujeres, hombres y niños me lloran como muerto, y

no hay rincón en la casa que no se vea anegado de lágrimas.

Si es lícito comparar los grandes sucesos con los pequeños

accidentes, tal era el aspecto de Troya en el momento de su

caída

 

 

Estructura

vv 1 a 8 nos habla sobre el recuerdo de la última noche en Roma que vivió Ovidio antes de ser enviado al exilio, en estos hace un énfasis en los recuerdos de aquella noche y de la tristeza que lo invade. También se habla de la rapidez de su destierro y de cómo no le da tiempo de preparar

su partida de Roma.

vv 9 a 24, escribe como fue su partida, sigue explicándonos la rapidez de su viaje que no le dio el tiempo suficiente para escoger a sus siervos, acompañantes ni preparar los vestidos apropiados. En

esta parte describe como comienza a recobrar los sentidos, nos dice que dirige las ultimas palabras a sus amigos (que son muy pocos), describe brevemente su inconsolable angustia por no poder avisar a su hija de su destierro, las lagrimas que brotan de las mejillas de su mujer y en especial de todos los que fueron a despedirlo antes de su partida

vv 24 a 26. En esta última parte hace una comparación entre su desgracia y la caída de Troya

 

ARS AMANDI

Se entiende por ars amandi o amatoria la expresión o fórmula con la que la cultura greco-latina denominó al conjunto de formas de pensar, sentir, desear o hacer, a través de las cuales los sujetos realizan sus deseos eróticos y expresan sus atracciones, seducciones y, en definitiva, sus búsquedas y encuentros com sujetos sexuados.

Se trata, pues, de un elaborado y complejo producto de cultura.......Como corresponde a un aglomerado de cosas, su resultado es un producto que varía de una a otra época, de uno a otro estilo de sociedad en la que se desarrollan y viven los sujetos, es decir, todo lo contrario a un invariante natural.

En ocasiones, las Ciencias Naturales han ahogado este ars amandi bajo fórmulas de invariantes naturales como es el caso del llamado instinto natural o de la reproducción de la especie con el que han tratado de contemplar ese contenido de las atracciones y relaciones entre los sexos.

De ahí el interés de la fórmula y concepto clásico del ars amandi. Por ser un ars, es una dimensión y un valor propio de la condición humana, no un invariante natural. Y por ser un valor, éste puede ser aprendido y cultivado

El ars amandi es , pues, la fórmula más lograda para expresar estas manifestaciones de los deseos y sentimientos de los sujetos sexuados en la condición humana. Y por ello objeto de conocimiento y enseñanza, es decir, aprendizaje.Si el autor material de la teoría erótica en la Época Clásica de nuestra cultura fue Platón, el creador más célebre --y celebrado-- del ars amandi propio de la cultura occidental ha sido, sin género de dudas, Ovidio. Si el primero lo pensó y escribió en griego, el segundo lo expresó en latín. Ambos suelen ser considerados los patrones de nuestro pensar y sentir.

Sus obras principales y expresamente dedicadas al ars amandi son tres: Amores , compuesta por tres libros; Ars amandi, formada por otros tres; y Remedia amoris, formada por un sólo libro breve.

Algunos se siguen aún preguntando, dos mil años después, si este arte puede ser objeto de enseñanza y no, más bien, obra de la naturaleza. Y Ovidio sigue respondiendo, como entonces, inspirado por Eros, el dios griego, conocido en el latín clásico como Cupido. Y otras veces Amor: un diosecillo, un duende, un daimon que dispara sus flechas por doquier.

Es ésta la forma de la que se sirve para describir cómo cada cual vive o puede vivir estos deseos y sentimientos. Y, al mismo tiempo, ofrecer sus principales consejos para que les vaya mejor en ese ars amandi.

A través de sus descripciones el autor ofrece una idea del amor. Frente a otras ideas más dramáticas o trágicas, su idea del amor es libre y traviesa, desenfadada y juguetona, festiva y divertida. La influencia de Ovidio, insistimos, no ha cesado a lo largo de los dos milenios de la historia occidental de la que somos parte

El cristianismo no fue simpatizante con la fórmula del ars amandi sino partidaria de un sistema opuesto, especialmente caracterizado por la condena de esos deseos o sentimientos llamados "pecaminosos", tal como designó al conjunto de "la carne" o, por usar su mismo lenguaje, al "vicio de la lujuria".De ahí que su educación girara en torno a la continencia o castidad, es decir, la lucha contra tales manifestaciones que consideró solamente lícitas o permitidas "en el marco de la institución del matrimonio y como medio para la reproduccióncial

Junto a estas fórmulas y modelos, otras culturas han desarrollado otros estilos diferentes. Tal es el caso de las tradiciones de Oriente en las que, desde su propia cultura y forma de concebir el mundo en general, se han planteado su propio y exclusivo ars amandi. ...Los Kama-Sutras, por ejemplo, han solido ser los libros de referencia de estas tradiciones hindúes en los que se dan toda clase de precisiones y cuidados a tener presentes para que dichos encuentros resulten agradables a los amantes.

Se ha dicho que 'el verdadero amor queda justamente excluido de esa técnica amorosa' o que éste es, más bien un 'manual de seducción' a la manera de un tratado galante y erótico que se adecua al gusto de ciertas épocas y literaturas cortesanas. Creo que el mismo Ovidio habría admitido esas precisiones. Hay algo en la pasión que está más allá de las reglas del arte (...).

Si quis in hoc artem populo non novit amandi,
hoc legat et lecto65 carmine doctus amet.
arte citae veloque rates remoque moventur,
arte leves currus: arte regendus66 amor.

curribus Automedon67 lentisque erat aptus habenis,
Tiphys68 in Haemonia puppe magister erat:
me Venus artificem tenero praefecit Amori;
Tiphys et Automedon dicar Amoris ego.
ille quidem ferus est et qui mihi saepe repugnet:

sed puer est, aetas mollis et apta regi.69
Phillyrides70 puerum cithara perfecit Achillem,
atque animos placida contudit arte feros.
qui totiens socios, totiens exterruit hostes,
creditur71 annosum pertimuisse senem.

quas Hector sensurus erat, poscente magistro
verberibus iussas praebuit ille manus.
Aeacidae Chiron72, ego sum praeceptor Amoris:
saevus uterque puer, natus uterque dea.
sed tamen et tauri cervix oneratur aratro,

frenaque magnanimi dente teruntur equi;
et mihi cedet Amor, quamvis mea vulneret arcu
pectora, iactatas excutiatque faces.
quo 73me fixit Amor, quo me violentius ussit,
hoc melior facti vulneris ultor ero:

non ego, Phoebe, datas a te mihi mentiar artes,
nec nos aëriae voce monemur avis,
nec mihi74 sunt visae Clio Cliusque sorores75
servanti pecudes vallibus, Ascra76, tuis:
usus opus movet hoc: vati parete perito; I vv 1-30

Si alguno en esta ciudad, no ha conocido el arte de amar, lea esto y, aleccionado por este poema, ame. Con arte, con vela y con remo se impulsan las veloces naves, con arte el ligero carro. El amor debe se gobernado por el arte. Automedonte era hábil en conducir el carro y manejar las flexible riendas; Tifis, en Hemonia, era el piloto de la nave; Venus me ha confiado, en calidad de maestro, a su pequeño hijo, el Amor; yo seré llamado el Tifis y el Automedonte del Amor.

Él, en verdad, es fiero y él a menudo se me rebela, pero es un niño, de edad débil y apta para ser guiado. El hijo de Fílira educó a Aquiles a los sones de la cítara y con este dulce arte dominó su alma feroz; y el que tantas veces amedrentó a sus compañeros y aterrorizó a sus enemigos, se cree que había temblado ante este anciano cargado de años; y, cuando el maestro lo exigía, él presentó siempre, según se le había ordenado, aquellas manos que Héctor había de conocer bien con todo su vigor. Como Quirón fue del nieto de Eaco, yo soy el preceptor de Amor; ambos niños son indomables, ambos son hijos de una diosa. Pero sin embargo, la cerviz del toro se doblega al yugo del arado, los frenos son desgastados por el diente del corcel fogoso y el amor me obedece, aunque me hiera el corazón con su arco y agite sobre mí sus encendidas antorchas. Cuanto con más violencia me hiera, cuanto con más violencia abrase mis entrañas, tanto mejor; por ello, yo vengaré las heridas que me cause.

Yo, Febo, no fingiré que estas artes me han sido otorgadas por ti, ni me ha instruido el canto de los pájaros del cielo y ni he visto a Clío y sus hermanas mientras apacentaban el ganado en tus valles de Ascra. Es la experiencia la que me dicta esta obra; prestad atención a un poeta aleccionado por la práctica.

(Trad. Vicente López Soto)

 

" Me ruborizan las lecciones que quedan por dar; 
pero la buena Dioné me dice: "Eso que avergüenza, 
es precisamente nuestro asunto". Cada mujer debe conocerse bien y,
según su físico, elegir tal o cual postura: 
no conviene a todas las formas. La mujer cuyo rostro 
es particularmente bonito, se echará sobre la espalda. 
Y es la espalda lo que deberán enseñarlas que 
estén satisfechas de su cuerpo. ¿Hay arrugas en tu vientre? 
Pues haz corno el parto, que combatía volviendo la espalda. 
Milanión llevaba sobre sus hombros las piernas de Atlante77; 
si las tuyas son bellas, hay que mostrarlas de la misma manera. 
La mujer pequeña adoptará la postura del jinete; pero, 
demasiado alta, jamás la Tebaina78, esposa de Héctor, 
se puso sobre su marido a caballo. La mujer ha de hacerse 
admirar por la línea de su flanco, se representará 
de rodillas sobre la cama, con la cabeza un poco 
inclinada hacia atrás. Si vuestros muslos conservan 
el encanto de la juventud y vuestro pecho no tiene defectos, 
el hombre permanecerá de pie, mientras vosotras 
os tenderéis sobre el lecho perpendicularmente a él. 
En esta actitud no os avergüence soltar vuestra cabellera, 
como las Bacantes, y volved la cabeza dejando 
vuestros cabellos en cascada. Hay mil maneras de gustar 
los placeres de Venus; la más sencilla y menos cansada 
es echarse a medias sobre el lado derecho. 
Pero ni los trípodes de Febo, ni Ammon79, 
el de la cabeza de toro, serán para vosotras más seguros 
oráculos que mi Musa. Si hay algo que merezca confianza, 
son los consejos de mi tratado, fruto de una larga experiencia; 
nuestros versos no defraudarán vuestra confianza. 
¡Que la mujer sienta el placer de Venus penetrarla 
hasta lo más profundo de su ser, y que el goce sea igual 
para su amante que para ella! ¡Que las conversaciones amorosas 
y los dulces murmullos no se interrumpan jamás, 
y que las palabras lascivas encuentren un lugar entre 
vuestros juegos! " ( III, vv 718)
Interesante relación entre las posturas aconsejadas por Ovidio según las cualidades de cada mujer y las pinturas pompeyanas

Ovidio subraya en toda su obra la importancia de la cultura y la convención sobre todosos comportamientos humanos. Sobre la natura se impone el cultus, la cultura, el cultivo, la convención, el adorno, los usos sociales y el refinamiento. Y lo natural queda sometido a ese disfraz, y los mismos sentimientos se pliegan a los requerimientos de la seducción, de la palabra educada y cortés, de la habilidad en el trato y la suavidad de las maneras.

El arte de amar --y de ser amado-- se centra en esas técnicas civilizadas y refinadas de controlar, dirigir y cautivar la pasión". Si quires conocer alguna de estas técnicas o consejos de Ovidio, tienes un buen resumen en la Hamaca del pensador


et lacrimae prosunt: lacrimis adamanta movebis:

fac madidas videat, si potes, illa genas.
si lacrimae (neque enim veniunt in tempore semper)
deficient, uncta lumina tange manu.
quis sapiens blandis non misceat oscula verbis?
illa licet non det, non data sume tamen.

pugnabit primo fortassis, et 'improbe' dicet:
pugnando vinci se tamen illa volet.
tantum ne noceant teneris male rapta labellis,
neve queri possit dura fuisse, cave.
oscula qui sumpsit, si non et cetera sumet,

haec quoque, quae data sunt, perdere dignus erit.
quantum defuerat pleno post oscula voto?
ei mihi, rusticitas, non pudor ille fuit.
vim licet appelles: grata est vis ista puellis:
quod iuvat, invitae saepe dedisse volunt

I vv 669

Incluso las lágrimas son útiles; con lágrimas harás ceder al diamante. Procura, si puedes, que ella vea húmedas tus mejillas- Si te fallan las lágrimas( que ciertamente no siempre acuden a tiempo) restriégate los ojos con la mano mojada¿Qué hombre experto no mezclará los besos con palabras enternecidas?. Aunque ella no te los dé, tómalos tú sin que ella los haya otorgado. Es posible que al principio ella se defienda y te llame malvado; sin embargo, lo que ella quiere es ser vencida en la lucha. Ten únicamente precaución de que tus arrebatos no dañen desmañados sus tiernos labiecitos, ni pueda quejarse de que han sido demasiado brutales. Quien ha logrado besos, si no ha logrado todo lo demás, será digno de perder incluso aquello que se le ha concedido ¿Qué esperabas, después de los besos, para cumplir plenamente tus deseos? ¡ Ay de mí, aquello no fue mesura sino torpeza. Ya puedes llamarlo violencia si quieres, que este tipo de violencia es grato a las muchachas. Aquello que les gusta, con frecuencia desean concederlo si ceder



PERVIVENCIA DE OVIDIO

Los romanos consideraron a Ovidio demasiado pagado de su ingenio.Durante su vida fue el poeta más leído. Dante lo coloca entre los grandes junto a Homero, Horacio y Virgilio.Durante la Edad Media su poesía fue tomada como modelo a seguir,desde los ejercicios escolares, hasta las obras de carácter teológicoalegórico.

En el Renacimiento, toda su obra, pero sobre todo las Metamorfosis ,será considerada un verdadero filón de conocimiento del mito, y volverá a ser el autor más leído, en este caso compartiendo los honores con Bocaccio, quien

junto con Shakespeare, y Milton no puede alejarse de su hechizo poético.

En el Romanticismo, su obra desde el exilio y su calidad de desterrado, su aura de maldito, será el referente para poetas como Byron, Schiller....

En el s. XX no podemos olvidar obras como La metamorfosis de Kafka...amén de todas las representaciones plásticas que toman de la lectura de su obra el motivo mítico.

Tampoco habríamos de olvidar su influencia en obras musicales, véase por ejemplo el Orfeo y Eurídice , de Gluck, de Montevrdi. Como obras musicales más recientes encontramos Seis metamorfosis de Ovidio, ( 1952), de Benjamín Britten, y Kosmogonia, ( 1970), de Penderezki, obra basada en el inicio de las Metamorfosis.




 

 

 

 

 

 

 

 

 

PROPERCIO I, 1

CYNTHIA prima suis miserum me cepit ocellis,

contactum nullis ante cupidinibus.

tum mihi constantis deiecit lumina fastus

et caput impositis pressit Amor pedibus,

donec me docuit castas odisse puellas

improbus, et nullo uiuere consilio.

et mihi iam toto furor hic non deficit anno,

cum tamen aduersos cogor habere deos.

Milanion nullos fugiendo, Tulle, labores

saeuitiam durae contudit Iasidos.

nam modo Partheniis amens errabat in antris,

ibat et hirsutas ille uidere feras;

ille etiam Hylaei percussus uulnere rami

saucius Arcadiis rupibus ingemuit.

ergo uelocem potuit domuisse puellam:

tantum in amore preces et benefacta ualent.

in me tardus Amor non ullas cogitat artis,

nec meminit notas, ut prius, ire uias.

at uos, deductae quibus est fallacia lunae

et labor in magicis sacra piare focis,

en agedum dominae mentem conuertite nostrae,

et facite illa meo palleat ore magis!

tunc ego crediderim uobis et sidera et amnis

posse Cytaeines ducere carminibus.

et uos, qui sero lapsum reuocatis, amici,

quaerite non sani pectoris auxilia.

fortiter et ferrum saeuos patiemur et ignis,

sit modo libertas quae uelit ira loqui.

ferte per extremas gentis et ferte per undas,

qua non ulla meum femina norit iter:

uos remanete, quibus facili deus annuit aure,

sitis et in tuto semper amore pares.

in me nostra Venus noctes exercet amaras,

et nullo uacuus tempore defit Amor.

hoc, moneo, uitate malum: sua quemque moretur

cura, neque assueto mutet amore locum.

quod si quis monitis tardas aduerterit auris,

heu referet quanto uerba dolore mea!

Cintia, fue ella la primera, me atrapó con su mirada,

pobre de mí, que fuera antes inmune a los deseos.

Bajó Amor luego la altivez constante de mis ojos

y aplastó mi cráneo bajo el peso de sus pies.

Llegó a enseñarme a rehuir a las chicas honestas,

malvado, y a vivir sin sentido.

Y este furor mío no remite todo un año,

aunque me fuerzo a tener a los dioses contra mí.

Milanión, sin rehuir, Tulo, esfuerzo alguno,

sometió la fiereza de la impasible Jásida.

Pues ya erraba insensato por los valles Partenios,

e iba a enfrentarse con las fieras hirsutas;

él, incluso, herido por la clava de Hileo,

gimió su dolor por las rocas Arcadias.

Logró así dominar a la chica veloz:

Implorar vale tanto en amor como una heroicidad.

En mi caso, Amor inepto no pergeña ya artimañas

ni sabe. como antes, seguir senderos seguros.

Mas vosotras, que exhibís la falacia de que os lleváis la luna y os esforzáis en fuegos mágicos rezando encantamientos,

¡Cambiad, venga ya, el pensar de mi dueña

y haced que su rostro palidezca más que el mío!

Así he de creer que estrellas y torrentes

podéis conducir con cantos Citeinos.

Y vosotros, que me ayudáis tarde en mi caída, amigos, buscadle un remedio a mi corazón enfermo.

Hierro y fuegos crueles aguantaré fuerte,

si, al menos, puedo expresar libremente mi ira.

Llevadme entre pueblos recónditos, llevadme por mares, donde mujer alguna sepa mi paradero:

Vosotros quedáos, que un dios os atiende con fácil oído, y vivid para siempre por parejas en controlado amor.

A mí, nuestra Venus me somete a noches de amargura y Amor, en calma, no se va de mí un momento.

Guardáos, os lo advierto, de este mal; controle a cada uno

su cuita y no cambie el objeto de su amor constante.

Que si alguien tarda en prestar atención a mis consejos,

¡Con qué dolor profundo ha de pensar en mis

TIBULO I ,6

Siempre, para engañarme, me muestras sonriente tu semblante, después, para mi desgracia, eres duro y desdeñoso, Amor. ¿Qué tienes conmigo, cruel? ¿Es que es tan alto motivo de gloria que un dios tienda trampas a un hombre? Pues a mí se me están tendiendo lazos; ya la astuta Delia, furtivamente, a no sé quién en el silencio de la noche abraza. Por cierto que ella lo niega entre juramentos, pero es muy difícil creerla. Así también sus relaciones conmigo as niega siempre ante su marido. Fui yo mismo, para mi desgracia, el que le enseñé de qué forma se puede burlar la vigilancia: ay, ay, ahora estoy pillado por mis propias mañas. Entonces aprendió a inventar pretextos para acostarse sola; entonces a poder abrir la puerta sin rechinar los goznes. Entonces le di jugos de hierbas con los que borrase los cardenales que produce, al morder, la pasión compartida

 

 

El universo de la elegía: los tópicos

En principio, se ha señalado que la elegía invierte o trastoca los valores vigentes en la sociedad de Augusto

¿Cuáles son estos valores? En primer lugar, el lugar otorgado a la mujer.

La domina de la elegía es el centro de la vida y de la poesía del poeta.Sin embargo, si bien en la realidad la mujer romana no se hallaba en un terrible estado de opresión, ciertamente no era la que establecía lasreglas a seguir dentro de la sociedad, ni siquiera en términos de amor. La mujer ejercía su poder e influencia pero no mediante la detentación de un cargo o título. En la elegía, la mujer es el verdadero y oficial poder reinante al cual el elegiaco se somete.

Pero otra inversión se da al caracterizar qué clase de mujer es ésta que constituye el centro de gravedad de la elegía: no se trata de la virgo, ni de la matrona, sino de una más libre

A partir de esta inversión básica en la que el amor es la ley y la puella es el objeto de amor, pero un objeto activo que participa y toma decisiones, y establece las reglas y los castigos, se da lugar a otro tipo de inversiones. La militia amoris es una variación del deber militar del romano. Pero en este caso, se trata de los miles de Amor:: Militat omnis amans, et habet sua castra Cupido.(Ovidio, Amores, 1, 9; 1.)

Relacionado con este tópico se halla el del servitium amoris, que convierte al enamorado, hombre libre, en un esclavo de su amada. Incluso en relación con otro tópico, el del exclusus amoris o paraclausithyron, Ovidio llega a subordinarse ante el esclavo que cuida la puerta de la amada, comparándolo con Júpiter al hacerlo portador del rayo:

Te nimium lentum timeo, tibi blandior uni;

Tu, me quo possis perdere, fulmen habes Amores, (I, 6; 15, 16)

Lógicamente, el tener al amor como ley y al otium como actividad principal, todas las posibilidades de vida productiva dentro de la sociedad para adquirir ganancias son rechazadas. Así inicia su elegía I,1Tibulo:

Divitias alius fulvo sibi congerat auro

Et teneat culti higuera multi solti (. Elegías, I, 1; 1,2.)

así como la vida en la ciudad, en Roma; el enamorado sueña con una vida rural y pacífica lejos de la ciudad y sus disturbios:

dum meus adsiduo luceat igne focus,

ipse seram teneras maturo tempore vites

rusticus et facili grandia poma manu,

nec Spes destituat, sed frugum semper acervos

praebeat et pleno pinguia musta lacu7. (Tibulo, Elegías, I, 1; 6-10)

 

1Pret. perfecto, con la terminación más arcaica de ere en lugar de erunt

2Concertado con flumina, los ríos menguan su cauce y fluyen entre sus orillas

3 En la mitología griega, las Cárites o Gracias (en griego Χάριτες, en latín Gratiae) eran las diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad. Habitualmente se consideran tres, de la menor a la mayor: Aglaya (‘Belleza’), Eufrósine (‘Júbilo’) y Talía (‘Festividades’).

4Ne + presente o pret. perf. de subjuntivo para expresar una orden negativa

5Annus y hora , sujetos de monet

6Conj temporal, tan pronto como

7Las rápidas lunas, es decir, el rápido paso de los meses

8Padre Eneas, hijo de Venus y Anquises Su viaje desde Troya que llevó a lºa fundación de la ciudad de Roma fue relatado por Virgilio en la Eneida.

9Tulo Hostilio y Anco Marcio, legendarios reyes de Roma

10Partícula que introduce una interrogativa indirecta

11hodiernae summae- dativo- a la totalidad de hoy

12di- contracción de dei, sujeto de adiciant

13animo amico- a tu querido corazón

14quae , su antecedente es cuncta, sujeto de fugient

15Adv que refuerza a cum para indicar una rápida sucesión- tan pronto como

16Futuro perfecto a igual que fecerit

17Vocativo, se trataría de uno de los tres cónsules que existieron con el nombre de Tito Manlio Torcuato, pero no ha sido identificado con certeza

19Teseo y Pirítoo fueron amigos inseparables, y participaron juntos en hazañas bélicas de su época: en la cacería del jabalí de Calidón, en la expedición de los Argonautas,

 

20Alusión a los caldeos, padres de la astrología. La creencia en la astrología estaba muy difundida en la sociedad romana

21Vivamusy amemus , subjuntivos yusivos

22Unius assis, genitivo de precio, estimemos en un sólo as, es decir, nos impote un bledo

23Véase la nota 6

24Perifrástica pasiva con dativo agente: nobis

25Mi- contracción de mihi

26Futuro perfecto para expresar una acción futura pero anterior a conturbabimus

27Ne- conjunción final negativa

28Pr indefinido-ne quis- para que nadie

29Genitivo partitivo de pendiente de tantum, tan gran cantidad de besos

30Desinas como ducas son subjuntivos yusivos, en contraste con los imperativos

31Acusativo predicativo referido a la or de relativo

32Pret perfecto

33Adv a donde

34Dativo agente , frecuente en poesía , sobre todo con los pronombres personales

35Suceder

36Sectare- 2ª pers del imperativo. seguir , debemos sobreentender eam como antecedente de quae

37Predicativo de te, a tu pesar, en contra de tu voluntad

38Preficativo del sujeto elíptico- cuando nunca seas buscada, es decir, cuando nadie te corteje

39Acude a mi mente

40Se desliza

41El César, es decir, Augusto

42De los extremos confines de Ausonia ( Italia)

43Y no había tenido ni tiempo ni capacidad para prepararme( parandi- gerundio)

44Nostra pectora- sujeto, mis facultades, en el plural llamado

45dativo posesivo con el verbo sum, no tuve cuidado, no me cuidé

46Gerundio- de elegir

47Dativo- para un desterrado

48Non aliter quam- no de otro modo que, como aquel que

49Uso del símil del rayo para referirse a su condena y referencia simbólica a Augusto, bajo la figura del Padre de los dioses

50Ut- valor temporal- cuando

51Nueva alusión a la tormenta

523ª pers del pl del pret. perfecto

53Part. de futuro de abeo, concertando con el sujeto elíptico- cuando estaba a punto de partir

54Uno que otro

55Fabia, su tercera esposa

56Participio de presente sustantivado, mientras lloraba

57Adv. en grado comparativo, más amargamente

58Hasta que

59En las costas Africanas o de Libia. Se refiere a Ovidia, hija de su 2ª esposa, casada con el procónsul de África

60Nominativo predicativo

61Certior esse, conocer, saber

62Funus-eris- funeral. Es la referencia más clara del poema a la imagen de su condena como una muerte, que domina todo el poema

63En los pequeños sucesos

64Uti- infinitivo de utor, dervirse de + ab

65Construcción de participio similar al tipo "ab urbe condita", en la que el participio se traduce por un sustantivo abstracto y el sustantivo como su complemento del nombre- por la lectura del libro- comp agente de doctus

66Debemos sobreentender est . Perifrástica pasiva

67Automedonte, el mítico auriga de Aquiles

68Tifis, patrón de la nave Argos, hecha de madera del monte Pelión ( Hemonia)

69Inf de presente pasivo con valor final- para ser gobernado o guiado

70 Hijo de Fílira o Quirón , el preceptor de Aquiles

71Construcción personal del infinito, dependiente de creditur, cuyo sujeto es el relativo qui

72Quirón del Eácida, es decir, Aquiles, predicativo de ego

73Quo en correlación con eo o bien hoc + comparativo- cuanto más ......tanto mejor

74Dativo agente con el que concuerda el participio servanti

75Las Musas.

76Patria de Hesiodo

77Atalanta, jóven que ponía como condición para casarse ser vencida en la carrera, de lo contario mataba a sus pretendientes, hasta que Hipómenes o Milanio arrojó unas manzanas de oro y Atalanta se detuvo a recogerlas, así fue vencida y se casaron- Al consumar sa amor en el templo de Zeus, éste los convirtió en leones

78 Andrómaca

79Dios , representado con cabeza de carnero o de toro, cuyo oráculo alcanzó gran fama en Egipto

   
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